Campesino panameño sueña con ver al papa Francisco

19 Enero 2019
Justiniano Ovalles, el delegado de la Palabra que dio la bienvenida al papa Juan Pablo II hace 36 años. | Miguel Cavalli

Bajo un sol inclemente y una brisa alentadora, Justiniano Ovalles, el delegado de la Palabra que dio la bienvenida al papa Juan Pablo II hace 36 años en nombre de los campesinos panameños, caminó varios kilómetros para preparar todo en la capilla que recibirá a varios peregrinos.

Ovalles es un hombre menudo, con una visión 20-20, amante de la música y   enamorado de Dios. Nos abrió las puertas de su casa, ubicada en el sector de El Rincón de Las Palmas, en El Pajonal de Penonomé, en la  provincia de Coclé.

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Llena mi corazón

Este hombre, que hoy cuenta con 76 años de edad, ha dedicado la mayor parte de su vida a la proclamación del Evangelio en las áreas más apartadas del norte de Coclé. Narró que a punta de machete iba abriendo trochas para construir capillas y compartir la buena nueva de Dios con los hermanos. Fue en este caminar en la Iglesia que se hizo delegado de la Palabra.

Asegura que nunca imaginó que en 1983 sería elegido junto con su esposa como  el matrimonio campesino que le daría la bienvenida al Sumo Pontífice en el Estadio Revolución (hoy Rommel Fernández), donde conocería a su santidad Juan Pablo II.

 

Lo recuerdo cada día de mi vida, cuando abro los ojos y doy gracias a Dios por tantas bendiciones derramadas sobre mi persona  y mi familia”. Narró este entusiasta abuelo que durante la misa en el Revolución el Papa los bendijo a él y a su esposa, pero él fue osado y pidió la bendición para su hijo más pequeño llamado Juan Pablo en honor al Papa Misionero.

 

“Yo le puse Juan Pablo a mi hijo, quien nació en 1979, porque el Pontífice estaba en México y escuché sus mensajes y siempre lo vi como un hombre santo, lleno del Espíritu Santo y del amor del Padre”, contó.

Recuerdos

En la sencilla sala de la casa de los  Ovalles Martínez se pueden apreciar los recuerdos de esta hermosa e inolvidable experiencia, que no solo marcó la vida de Justiniano, sino la de su esposa Margarita Martínez, con la que compartió esta vivencia de fe.

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Rosarios, un bulto de la imagen de Juan Pablo II y dos fotografías son el mayor tesoro que tiene.

Mensaje

Ovalles indicó que cuando escuchó que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) sería en Panamá, su corazón se emocionó, y aunque sabe que esta jornada es para los jóvenes, le gustaría ver al papa Francisco.

Ovalles pidió a los jóvenes que participen activamente de la JMJ, que aprovechen la presencia del papa Francisco que viene a derramar bendiciones no solo para Panamá, sino para todos esos jóvenes que quieren seguir y amar a Jesús.

Aunque señala que por su edad ha bajado su intensidad de actividades,  sigue fiel al Evangelio, y si tiene que tomar su bicicleta y salir al encuentro del hermano está dispuesto a hacerlo.

Este  conocedor y estudioso de la Palabra de Dios y las encíclicas papales dice que cada día aprende un poco sobre el amor de Dios.

De oración

En su cuarto tiene un pequeño altar donde guarda con mucha devoción la imagen de Don Bosco, quien lo ha acompañado en esta vocación de servicio, y de la virgen María Auxiliadora.

Asegura que todas las mañanas lo primero que hace al abrir sus ojos es buscar su Biblia y leerla, esto  alimenta su espíritu y le da fuerzas para seguir adelante.

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Sus hijos Juan Pablo y Catalina dijeron sentirse muy orgullosos de su padre y del ejemplo que siempre les ha dado.

Acordeón

Justiniano Ovalles antes de morir quiere volver a tocar el acordeón, pues en sus años mozos también era un bellaco con este instrumento.

 

Ojála pueda cumplir este deseo”, dijo con una amable sonrisa.

 


Por: Herminia Rivera | Mi Diario

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