“Panamá y Venezuela no son pueblos extraños. Nos une la historia, la fe, el cariño y también las heridas compartidas de nuestros pueblos latinoamericanos”, fueron las palabras del arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, a la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, durante un encuentro privado realizado en el hotel Sheraton Grand Panama.
En un mensaje cargado de simbolismo y solidaridad hacia la diáspora venezolana, Ulloa recordó que la Iglesia católica panameña ha acompañado durante años el sufrimiento de miles de venezolanos que llegaron al país buscando estabilidad y un futuro mejor.
“Hemos visto llegar familias enteras buscando seguridad, estabilidad y un futuro mejor para sus hijos. Hemos escuchado lágrimas, historias de separación, incertidumbre y sufrimiento. Pero también hemos sido testigos de algo admirable: la fortaleza, la dignidad y la fe inmensa del pueblo venezolano”, expresó.
El arzobispo reiteró que Panamá seguirá siendo una tierra de acogida para los venezolanos y lanzó una frase que marcó el cierre de la actividad. “A Venezuela le han podido robar muchas cosas, pero no le han podido robar su dignidad y su esperanza”, afirmó Ulloa ante los asistentes entre los que se encontraba la expresidenta de Panamá, Mireya Moscoso y el Canciller panameño, Javier Martínez-Acha.



