Cuando hablamos de lanzadores excepcionales, no podemos ignorar a Randall David Johnson, un lanzador que lo tenía todo. Tamaño, fuerza en el brazo, malicia, inteligencia y coraje. Randy, como le decían desde niño, nació el 10 de septiembre de 1963 en Walnut Creek, California, y sus padres son Rollen Charles “Bud” Johnson y Carol Hannah.
Randy o “The Big Unit” como le apodaron sus compañeros de equipo, seguidores y medios de comunicación en general, jugó 22 temporadas en las mayores (1988 – 2009), con siete equipos, principalmente con los Marineros de Seatle y los Diamondbacks de Arizona. Pero, remitiéndonos a sus inicios, Johnson fue a la escuela secundaria Livermore High School, donde fue estrella de baloncesto y béisbol. Con una estatura de 6’10”, nadie se podía imaginar que este jovencito, con medidas de gigante, pudiera ser una estrella en otro deporte que no fuera el baloncesto. Sin embargo, Randy logró ser estrella en su escuela en ambos deportes, béisbol y baloncesto. Como lanzador, logró grandes hazañas, como ponchar 121 bateadores en solo 60 2/3 episodios, además de lanzar un juego perfecto en su última apertura en escuela secundaria.
The time the Randy Johnson wanted all of the SMOKE from Kenny Lofton 👀 pic.twitter.com/6IajYjiTVL
— Baseball’s Greatest Moments (@BBGreatMoments) March 14, 2026
Luego de su estelar carrera escolar, nuestro héroe de hoy entró en el “draft” de 1982 y fue seleccionado por los Bravos de Atlanta, pero no firmó y prefirió ir a la universidad. Ya cursando estudios superiores en la Universidad de Southern California (USC), jugó ambos deportes, baloncesto y béisbol, pero se encontró con problemas de control. A pesar de esos problemas, entró en el “draft” de 1985 y fue seleccionado en la segunda ronda por los Expos de Montreal, con quienes repasó el proceso de Ligas Menores sin mayores problemas, hasta que en 1988 debutó en las mayores, lanzando contra los Piratas de Pittsburgh, a quienes venció por 9 carreas a 4.
Johnson estuvo con los Expos poco menos de un año, con resultados sin mayor importancia. En 1989, fue canjeado a los Marineros de Seatle, con quienes jugó algo mas de 9 temporadas y donde mostró su gran calidad. Las 9 temporadas con Seatle representaron un total de 114 victorias y 55 derrotas. Luego, “The Big Unit” fue canjeado a los Arizona Diamondbacks, donde se acreditó 95 victorias con 49 derrotas. Los Marineros y los Diamondbacks fueron sus principales equipos, aunque al final de su carrera jugó dos años con los Yankees de New York, donde añadió a su récord 34 victorias y 19 derrotas. En conclusión, este maravilloso lanzador zurdo, con un físico fuera de lo común, fue uno de los más destacados lanzadores en las mayores, que acumuló en sus 22 años de actividad 303
victorias y 168 derrotas, con un promedio de carreras limpias de 3.29, cifras que le abrieron el camino para ser escogido para el Salón de la Fama. Ganó cinco premios “Cy Young” y fue Campeón de Serie Mundial en el 2001, donde compartió el premio del Jugador Más Valioso (MVP) con otro jugador, Curt Schilling. Johnson lanzó un juego perfecto el 18 de mayo de 2004 y un juego sin imparables ni carreras el día 2 de junio de 1990.
Randy Johnson delivering a pitch with the Mariners. Johnson is top 3 in Mariners history in ERA, wins, and strikeouts. pic.twitter.com/ltHaph2GLf
— Baseball’s Greatest Moments (@BBGreatMoments) March 13, 2026
Randy logró ponchar en toda su carrera a 4,875 bateadores, lo que lo ubica como el segundo lanzador en la historia con más ponchados, después de Nolan Ryan y como el número uno entre lanzadores izquierdos.
Como nota curiosa debo añadir que Randy Johnson, en el año 2001, lanzando contra los Azulejos de Toronto, con uno de sus veloces lanzamientos, mató una paloma que volaba por el estadio y que se atravesó en su lanzamiento a más de 95 mph. Randy fue citado a una autoridad de Toronto para responder por el hecho que fue considerado como maltrato animal.
Durante sus mejores años, Randy Johnson hizo lanzamientos a más de 102 mph. Muchos de sus contrarios consideran a Johnson como el mejor lanzador al que se hayan enfrentado. Creo sinceramente que la naturaleza equipó a este ser con las armas necesarias para ser lo que fue. Que Dios lo bendiga.



