¿Por qué algunas personas pueden sentir interés, admiración o incluso atracción emocional y sexual por individuos que han cometido delitos graves? La respuesta tiene un nombre dentro del campo de la psicología: hibristofilia.
En Panamá, el término hibristofilia ha ganado atención recientemente debido a conversaciones surgidas alrededor de presuntas vinculaciones entre víctimas y victimarios en distintos casos que han generado interés público.
Este fenómeno describe la atracción hacia personas que han protagonizado comportamientos socialmente rechazados o actos criminales, especialmente aquellos relacionados con violencia o delitos de alto impacto.
Aunque puede parecer contradictorio desde una perspectiva social, especialistas señalan que detrás de esta conducta pueden existir distintos factores psicológicos, emocionales y culturales.
La hibristofilia ha llamado la atención debido a casos mediáticos de criminales famosos que, pese a sus antecedentes, han recibido muestras de admiración, cartas e incluso propuestas de relaciones por parte de algunas personas.
El término tiene su origen en las palabras griegas “hybrizein”, relacionada con cometer excesos, violencia o transgresiones, y “philia”, que significa afinidad o atracción.
Fue acuñado en la segunda mitad del siglo XX por el psicólogo y sexólogo estadounidense John Money, quien estudió diferentes patrones de atracción dentro de la clasificación de las parafilias.
Sin embargo, especialistas aclaran que la hibristofilia no necesariamente representa una enfermedad.
De acuerdo con estudios y análisis psicológicos, puede presentarse en diferentes grados y no existen suficientes investigaciones científicas para determinar cuántas personas tienen este tipo de tendencia.
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— Mi Diario Panamá (@MiDiarioPanama) July 8, 2026
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Las señales detrás de la fascinación
Los expertos suelen diferenciar entre hibristofilia pasiva y activa.
La primera ocurre cuando una persona siente fascinación por un criminal sin buscar contacto directo. Puede expresarse mediante el seguimiento de noticias, consumo de información, admiración a distancia o envío de mensajes.
La hibristofilia activa implica una mayor participación, como intentar establecer una relación con el individuo, visitarlo en prisión, mantener correspondencia frecuente o buscar un vínculo sentimental.
Algunos casos conocidos incluyen personas que se acercan a condenados por homicidios u otros delitos violentos, llegando incluso a desarrollar relaciones románticas con ellos.
Más allá del gusto
La psicología plantea varias posibles explicaciones. Una de ellas está relacionada con los patrones de apego desarrollados durante la vida. Experiencias familiares o emocionales marcadas por inseguridad pueden influir en la manera en que algunas personas interpretan las relaciones.
Otro factor señalado es la necesidad de “salvar” o transformar al otro. Algunas personas pueden sentirse atraídas por individuos problemáticos bajo la idea de que podrán cambiar su comportamiento o convertirse en una figura importante en su vida.
El fenómeno también ha sido relacionado con la llamada “síndrome de Bonnie y Clyde”, una referencia a la pareja criminal estadounidense cuya historia fue convertida en símbolo cultural de romance y transgresión.
El experto en medicina legal y psicología forense Bernat-Noël Tiffon explica en un artículo en el website de “La Real Academia Europea de Doctores”, que la hibristofilia no debe entenderse simplemente como una búsqueda de peligro, pues pueden existir diferentes motivaciones detrás de estos vínculos, como sentimientos de cuidado, deseo de protagonismo, aumento de autoestima o fascinación por la figura del criminal.
A pesar del interés que genera, investigadores como el profesor Mark Griffiths, de la Universidad de Nottingham Trent, han señalado que todavía hacen falta más estudios empíricos para comprender completamente este comportamiento, ya que gran parte de la información disponible proviene de entrevistas y casos documentados.


