En muchas oficinas de Panamá hay un comentario que se repite en voz baja entre pasillos, cafeterías y chats internos: el problema no es el trabajo… es el jefe.
Un reciente estudio de Konzerta pone cifras a esa sensación que muchos empleados experimentan a diario. Según el informe “Líderes o jefes”, el 71% de los trabajadores panameños ha considerado renunciar en algún momento debido a una mala relación con su superior directo.
El dato representa un aumento de 17 puntos porcentuales respecto a 2023, lo que evidencia que el liderazgo se ha convertido en un factor clave para que un empleado decida quedarse o irse.
Cuando el liderazgo falla
El estudio muestra que la percepción sobre los jefes en el país no es precisamente positiva. El 49% de los trabajadores califica a su superior como regular o malo.
Para especialistas en recursos humanos, esta percepción coincide con lo que ocurre dentro de las empresas. El 66% de los expertos considera que el liderazgo en sus organizaciones es deficiente.
En el texto, explican que cuando la jefatura se ejerce desde el autoritarismo o la distancia, el clima laboral comienza a deteriorarse. Aparecen la desmotivación, la apatía y los conflictos dentro de los equipos. La consecuencia más visible termina siendo la fuga de talento.
Por el contrario, cuando existe un liderazgo positivo, los resultados son diferentes.
- El 75% de los expertos afirma que mejora la satisfacción laboral.
- 73% destaca un mayor compromiso de los empleados
- 71% asegura que se fortalece el ambiente de trabajo.
Las señales del ‘jefe tóxico’
El liderazgo tóxico no siempre se manifiesta con gritos o conflictos abiertos. Muchas veces aparece en actitudes cotidianas que, poco a poco, desgastan la relación entre jefe y equipo.
Entre las señales más mencionadas por los trabajadores panameños destacan:
Autoritarismo excesivo (54%)
Falta de apoyo al equipo (48%)
Negativa a enseñar o compartir conocimientos (44%)
Falta de escucha y empatía (43%)
Desconfianza hacia el equipo (42%)
El desgaste emocional en la oficina
Más allá de los resultados laborales, el liderazgo deficiente también impacta en la salud emocional de los trabajadores.
El estudio revela que los trabajadores valoran especialmente tres cualidades en sus líderes: que escuchen sus necesidades (65%), que comuniquen con claridad (62%) y que apoyen su desarrollo personal y profesional (65%).
Todos quieren ser líderes
Curiosamente, el estudio también muestra una paradoja dentro del mundo laboral panameño. Mientras muchos trabajadores critican el liderazgo de sus superiores, el 92% considera que tiene cualidades para convertirse en líder.
Las razones detrás de ese deseo también dicen mucho sobre lo que los empleados esperan de sus jefes. El 70% quiere liderar para contribuir al éxito de la organización, el 68% para apoyar el crecimiento de otros y el 65% para mejorar el ambiente de trabajo.
Para los especialistas en recursos humanos, el liderazgo efectivo tiene rasgos claros. El 72% destaca la capacidad de inspirar y motivar al equipo, mientras que el 69% resalta la honestidad y la transparencia en la toma de decisiones.



