Con el Mundial de Fútbol 2026 a la vuelta de la esquina, unos 2.000 empleados del SoFi Stadium –cocineros, meseros y limpiadores– están listos para cruzar los brazos si no les resuelven sus quejas. El sindicato Unite Here Local 11 advierte que sin mejores sueldos, casas asequibles y cero redadas de el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante los partidos, no hay show.
María Hernández, líder sindical, soltó: “La gente tiembla por los controles migratorios, hay que avisarles al estadio”. Isaac Martínez, cocinero y delegado, fue más duro: “Sin nosotros, no hay comida ni limpieza en los juegos”. Muchos son inmigrantes que curran dos trabajos para sobrevivir, y el contrato con Legends Global (gestora de comida) ya venció sin renovación.
El miedo a ICE y la Patrulla Fronteriza es clave: temen deportaciones en pleno torneo. Piden a la FIFA que intervenga por derechos humanos y evite el caos. Ni SoFi Management, ni Legends ni la FIFA han respondido claro, lo que calienta más los ánimos.
Un paro así sería un terremoto: afectaría logística, fans y hasta la seguridad en Inglewood. Organizadores y autoridades sudan frío con miles de visitantes en camino. ¿Se sentarán a negociar o el Mundial arranca con piquetes?



