¡Qué decepción para los fanáticos! La esperada Finalissima entre la campeona de América, Argentina, y la de Europa, España, se canceló de golpe. Todo por un pleito de fechas y sedes que nadie pudo resolver, a pesar de meses de ida y vuelta entre CONMEBOL, UEFA, AFA y la federación española.
Al principio, las confederaciones habían pactado jugar en Qatar, un crack organizando Mundiales y con ganas de fútbol top. Pero eso se cayó, y empezaron a buscar plan B. CONMEBOL y AFA siempre empujaron por un terreno neutral, nada de Madrid que olía a favoritismo para los españoles. El sábado 14 de marzo, llegó la propuesta bomba: Italia, el 27 de marzo. Argentina dijo “sí, dale”, pero pidió moverlo al 31 para tener más aire.
¿Y qué pasó? UEFA puso cara de “ni loco”, dijo que ni cuatro días extra servían y cortó todo. “No hay acuerdo final”, fue el veredicto. Las partes lamentan el fiasco, agradecen a Qatar por su buena onda y a UEFA y la RFEF por intentarlo, pero el partido se evaporó.
Para la Scaloneta, dueña de la Copa América y el Mundial, era la chance de medirle los colmillos a los de Luis de la Fuente en un duelo de titanes. Ahora, ¿reprograman o chau? CONMEBOL y AFA insisten: siempre quisieron neutralidad y flexibilidad, pero el reloj no perdona.



