Trece años después de su dramático choque en Brasil 2014, Estados Unidos y Bélgica vuelven a encontrarse en una Copa del Mundo, esta vez por un pase a los cuartos de final en el clima vibrante del Lumen Field. Aunque la generación estadounidense que jugó en 2014 ya es historia, la rivalidad conserva su carga: Bélgica llega con varios pesos pesados que siguen marcando la diferencia.
Las Estrellas y Rayas, dirigidas por Mauricio Pochettino, cerraron su paso a octavos como líderes del Grupo D y superaron a Bosnia y Herzegovina 2-0 en la Ronda de 32. Folarin Balogun abrió el marcador y fue una de las grandes figuras del torneo estadounidense, pero su expulsión al minuto 64 deja a EE. UU. con una importante baja para el duelo en Seattle. Además de perder a su goleador, los estadounidenses arrastran la presión histórica: no alcanzan los cuartos desde 2002.
"LE LEVANTARON LA SANCIÓN A BALOGUN Y PODRÁ JUGAR CONTRA BÉLGICA"
— DSPORTS (@DSports) July 5, 2026
ATENCIÓN con lo que cuenta @DanielNavasV sobre la no suspensión al delantero de Estados Unidos.
➡️ Había sido expulsado en el partido anterior ante Bosnia.
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Bélgica llegó por la vía de los grandes nombres: Thibaut Courtois, Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku siguen en el plantel, y Axel Witsel también figura entre los convocados. El equipo de Rudi García cerró primero el Grupo G (por delante de Egipto, Irán y Nueva Zelanda) y protagonizó una de las remontadas más sorprendentes del torneo en la Ronda de 32. Contra Senegal, Bélgica perdía 2-0 con siete minutos en el reloj, pero Youri Tielemans —con un doblete— y Lukaku, desde el banco, dieron vuelta el partido y sellaron el 3-2 en la prórroga.
Qué esperar en Seattle:
EE. UU.: busca mantener su impulso ofensivo a pesar de la ausencia de Balogun; probable apuesta por un juego más colectivo y fuerte presión en mediocampo.
Bélgica: conserva experiencia y olfato goleador; si De Bruyne encuentra espacios y Lukaku aparece, pueden definir en transiciones rápidas.
Factor clave: el control del mediocampo y cómo responda Estados Unidos a la pérdida de su punta. Un gol tempranero podría definir el trámite.
Para los aficionados locales será un choque de generaciones: la escuadra estadounidense actual no tiene veteranos del 2014, mientras Bélgica carga aún con figuras que vivieron aquel partido. En juego está mucho más que un cupo en cuartos: está la oportunidad de confirmar si el equipo de Pochettino puede dar el salto de madurez, o si los Diablos Rojos seguirán siendo un hueso duro de roer en torneos grandes.



