Con la selección número 205 del MLB Draft, en la séptima ronda, los Marlins de Miami le dieron la bienvenida a Eric Guevara, un campocorto nacido en Panamá que esta temporada brilló con los Auburn Tigers de la NCAA. El joven, que ocupa el puesto 209 entre los 250 mejores prospectos disponibles, se convierte en otro nombre panameño que abre su camino hacia las Grandes Ligas de Béisbol.
El canadero, nacido el 28 de octubre de 2004, llegó a Estados Unidos para formarse en la academia Georgia Premier Academy Baseball, ubicada en Statesboro, Georgia, antes de continuar su desarrollo en el nivel universitario con Auburn. Con esa base, logró destacar como jugador completo: defensor sólido y con un ofensiva cada vez más poderosa.
En su posición, Eric mide con una puntuación de 15.1 en DRS (Defensive Runs Saved), una de las mejores de la NCAA, lo que refleja su capacidad para evitar carreras y convertir sytuaciones difíciles en beneficios para su equipo. Pero no solo eso: también ha ganado confianza en el plato, mejorando su contacto y desarrollando más poder en sus mates.
Con esos números, hoy se ve como un jugador con proyección mixta: puede quedarse en tercera base o incluso en el shortstop, pero con una herramienta ofensiva que ya no es solo “prometedor”, sino ya “productiva”.
Balance 2026: .310 con 20 cuadrangulares y 95 carreras empujadas
En la temporada 2026 de la NCAA, Eric Guevara sumó:
119 juegos al plato
130 imparables
25 dobles
1 triple
20 cuadrangulares
95 carreras empujadas (RBI)
85 carreras anotadas
42 bases por bolas
98 ponches
6 bases robadas
Promedio ofensivo de .310
Con esos números, se confirma como uno de los hits más consistentes de los Auburn Tigers: un jugador que no solo pega con frecuencia, sino que también mueve las bases y apoya el ataque de su equipo en las situaciones clave.
A partir de aquí, Guevara entra en la ruta clásica de los novatos: incorporarse a la organización de los Marlins, jugar en las ligas menores y, con el tiempo y el trabajo, buscar una cita con el equipo principal en Miami. La selección en la séptima ronda refleja que hay margen de mejora, pero también que los Marlins ven en él un perfil sólido para construir un futuro dentro de su cantera.



