Clase de lío en el que estamos metidos. Lo que parecía una eliminatoria tranquila se ha convertido en un rompecabezas que obliga a sacar la calculadora, el ábaco y hasta el Baldor. Panamá sigue dependiendo de sí misma, sí, pero con el empate ante Surinam en el Rommel Fernández, el margen de error se redujo al mínimo.
El panorama es claro y oscuro al mismo tiempo: Surinam lidera el grupo con 6 puntos, los mismos que Panamá, pero con un gol más anotado. Guatemala, que parecía descartada, resucitó tras empatar en Paramaribo y ganar en San Salvador, llegando a 5 puntos. Y al fondo, El Salvador de Hernán “Bolillo” Gómez —sí, el mismo que llevó a Panamá al Mundial 2018— está con tres puntos y rogando por un milagro celestial luego de tres derrotas seguidas y en casa.
El gol de Ismael Díaz en la agonia evitó una derrota letal. Aún así, no borra que por cuarta ocasión consecutiva Panamá dominó el encuentro.
El equipo remató 28 veces, pero solo 8 disparos fueron al arco, y 7 terminaron en las manos del portero visitante. La falta de contundencia volvió a ser el tema central de las críticas. La selección genera, llega, presiona, pero no concreta. Y eso, en una eliminatoria corta, es mortal.
El gol en contra volvió a llegar temprano, al minuto 21, producto de una distracción defensiva. Christiansen movió el tablero respecto al sistema que usó en septiembre, pero el problema sigue siendo el mismo: errores puntuales que se pagan caro.
“Nos pesa jugar en el Rommel”. Nunca imaginé que un técnico dijera eso hasta que lo dijera Christiasen. La presión de ganar, las ansias, el murmullo del público... todo suma a un ambiente que el equipo no ha sabido manejar. Y si no cambia esa tendencia, el sueño del Mundial 2026 puede escaparse en casa, justo donde debería hacerse fuerte.
Hoy, la realidad es simple: si la eliminatoria terminara ahora, Surinam iría directo al Mundial, y Panamá quedaría fuera incluso del repechaje, al ser el peor segundo lugar entre los tres grupos. Un golpe durísimo para una selección que en al era Christiansen ya dejó escapar 7 puntos de ventaja en una fase final.
El calendario no da tregua. El 13 de noviembre, Panamá visitará a Guatemala en Ciudad de Guatemala, y Surinam recibirá a El Salvador. Luego, el 18, los canaleros cerrarán en el Rommel ante los salvadoreños, mientras los surinameses irán a suelo chapín. Si Panamá no gana en Guatemala, podría llegar a la última fecha dependiendo de otros resultados.



