El Real Madrid salió de Sevilla con la sensación de haberlo hecho todo bien menos lo único que importa: marcar más que el rival. En un partido muy trabajado, el Betis se llevó la victoria por 1-0 y dejó a José Mourinho con una mezcla de orgullo por el rendimiento y rabia por el resultado.
Un Madrid que mandó, pero no encontró el gol
Mourinho lo dejó claro en su rueda de prensa: su equipo fue “muy dominante”, controló el juego y generó “muchísimas oportunidades”. Para el entrenador luso, incluso un empate habría sido corto después de lo mostrado en el campo. “Si acababa en empate nos íbamos frustrados porque hemos hecho más; imagínate con la derrota”, resumió.
La imagen del partido coincidió con ese análisis: los blancos llevaron la iniciativa, circularon el balón con orden y llegaron con peligro en varias fases del encuentro. Sin embargo, la eficacia no acompañó y el marcador terminó inclinado del lado local.
La jugada que pudo cambiar todo: gol de Espí, VAR y fuera de juego
El momento que encendió la polémica llegó en la recta final. Carlos Espí, joven delantero del Madrid, conectó una espectacular chilena que parecía el empate. La celebración duró poco: el VAR intervino para revisar el inicio de la acción y determinó un fuera de juego milimétrico del propio Espí, lo que anuló el tanto.europapress+4
Mourinho, preguntado por la jugada, prefirió no entrar en detalles técnicos ni en discusiones sobre la decisión arbitral. “No he visto en detalle, no he visto en el vestuario, no te puedo comentar”, dijo, evitando pronunciarse sobre la controversia.
Elogios a Espí: “Tiene gran potencial y es humilde”
Aun con el gol anulado, el técnico no ahorró palabras de cariño hacia Espí. Destacó su trabajo, su actitud y su proyección: “Carlos Espí, si tiene diez minutos y hace un fantástico gol… él ha hecho su trabajo bien. Tiene gran potencial y siempre irá a mejor, porque además es humilde, es trabajador, quiere aprender. No puedo estar más contento con el chico”, afirmó.
Un partido con otros momentos clave
El resultado también tuvo otros capítulos decisivos. El Betis abrió la cuenta con un gol tardío de Troy Parrott, que terminó siendo la diferencia. Además, el Madrid tuvo un penalti a favor que Kylian Mbappé no pudo convertir, y el portero verdiblanco, Álvaro Valles, firmó una buena intervención que mantuvo la ventaja local.
Lo que deja esta derrota
Más allá del marcador, el mensaje de Mourinho fue de coherencia: reconoce el buen nivel de su equipo, asume la frustración de no sumar y evita cargar contra el arbitraje sin haber revisado las jugadas. La sensación en el vestuario blanco es de haber estado cerca, pero el fútbol a veces castiga al que no concreta. Ahora toca reponerse rápido y afinar el último pase para que el dominio se traduzca en puntos.


