España sueña con pasar los 100 millones de visitantes y robarle el trono turístico a Francia, pero 2026 pinta complicado. Según Oxford Economics, el Mundial de fútbol masculino en Norteamérica –del 11 de junio al 19 de julio, justo en plena temporada alta– va a joder los planes. Con 48 equipos repartidos en Canadá, EE.UU. y México, muchos fans elegirán gradas yankis en vez de playas españolas. Resultado: reservas hoteleras que tardan en llegar, gasto que se va al otro lado del charco y campañas de promo que hay que repensar.
No es lo único. La IA como ChatGPT o Perplexity ya le come el mandado a Booking y Tripadvisor: el 24% de los españoles la usa para armar viajes. Hoteleros pierden comisiones (hasta 20%) y deben afinar su SEO para que la IA los recomiende. Además, las nuevas reglas contra pisos turísticos ilegales –más de 53.000 ya registrados– aprietan a Airbnb con multas y números obligatorios en anuncios. Bueno para hoteles en Barcelona, Madrid o Baleares, pero ojo con el rechazo al turista si se pasa de rosca.
El PIB turístico crece: 7,9% en 2023, 6% en 2024 y 2,7% en 2025, con proyección de 3,2% para 2026. Pero geopolítica suma: paz en Oriente Medio o Ucrania abre rutas a chinos e indios, y petróleo barato (bajo 70 dólares) baja costos en un 8-12%. Abren 210 hoteles nuevos, 52 de lujo, pero suben energía y sueldos, y compiten Turquía o Albania.
Si España clasifica bien, podría haber rebote post-Mundial con fans volviendo o fiestas en plazas. Pero por ahora, el torneo distrae: menos reservas tempranas y turistas que priorizan Norteamérica. El sector debe moverse rápido para no perder el verano.


