La polémica por la venta de entradas de reventa oficial de la final del Mundial 2026 ha estallado en todo el mundo, después de que cuatro boletos para el partido decisivo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey aparecieran en el sitio autorizado de la FIFA con un precio de 2.299.998,85 dólares cada uno.
Una entrada a precio de lujo extremo
Las cuatro localidades pertenecen a Categoría 1, ubicadas detrás de una portería del estadio de 82.500 plazas, y están listadas en la plataforma oficial de reventa de la FIFA, que permite subir el precio por encima del valor nominal porque la reventa es legal en Estados Unidos y Canadá. Otros boletos de la misma zona se venden en el mismo portal por unos 16.098 dólares, lo que agranda el contraste entre el precio “normal” y el valor especulativo.
Cómo se gana FIFA con la reventa
Por cada transacción, la FIFA cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor. Si se vendiera una sola de esas entradas a 2.3 millones de dólares, la organización recibiría cerca de 600.000 dólares solo por comisiones, según cálculos de medios como Sky News. Esto convierte al Mundial 2026 en uno de los casos más extremos de comercialización de entradas en la historia de grandes eventos deportivos.
México, Estados Unidos y Canadá no son iguales
En México, las reglas cambian: la ley local y las condiciones del portal oficial limitan la reventa a precios nominales o inferiores, y exigen que los compradores sean ciudadanos mexicanos. En cambio, en Estados Unidos y Canadá la falta de tope en los precios ha abierto la puerta a la especulación, con el amparo de la FIFA y siguiendo lo que califica como “prácticas estándar” del mercado de boletos en América del Norte.
Fanáticos indignados y críticas a la FIFA
Los aficionados se quejan de largas filas virtuales, fallas técnicas en la plataforma y subidas de precios repentinas, sobre todo en la fase final de ventas. Además, la FIFA añadió una categoría especial llamada “Front Category 1” para maximizar ingresos con las butacas más codiciadas, lo que aviva la sensación de que el torneo está más cerca del lujo ultra exclusivo que del acceso popular.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha defendido el modelo argumentando que la organización es sin fines de lucro y que gran parte de los ingresos se reinvierten en el fútbol de 211 países. Aun así, la imagen de boletos de final cotizando a más de dos millones de dólares sigue alimentando la crítica de que el Mundial se está alejando del hincha común.



