El reciente sorteo de la fase de liga de la Champions League dejó al descubierto una condición especial dentro del sistema informático de la competencia. Se trata del artículo 16.03 de la normativa del certamen, el cual establece que ningún choque puede disputarse en el mismo estadio y con el mismo equipo como anfitrión durante tres ediciones seguidas.
Esta directriz afectaba directamente el emparejamiento entre Liverpool y Real Madrid. En los torneos de 2024 y 2025, el cuadro británico recibió a los merengues en Anfield, con marcadores favorables para los locales por 2-0 y 1-0 respectivamente. Al sumar dos visitas al hilo a suelo inglés, el programa del sorteo tenía bloqueada de forma automática la opción de un tercer viaje consecutivo de la ‘Casa Blanca’ a ese mismo feudo.
La limitación no prohibía el choque deportivo en su totalidad, sino únicamente la sede:
- Si ambos clubes salían sorteados para enfrentarse, el compromiso debía mudarse obligatoriamente al estadio Santiago Bernabéu en Madrid.
- El bloqueo solo operaba para la fase de liga y funcionaba a la par de otros filtros tradicionales, como el tope de rivales de una misma federación y la imposibilidad de medirse a rivales del propio país.
- Otros duelos con antecedentes similares, como un posible Inter de Milán recibiendo al Arsenal por tercer año en Italia, estaban bajo la misma lupa del software.
Al final del sorteo en Mónaco, el azar no emparejó a ingleses y españoles en la tabla general, por lo que el candado reglamentario no tuvo impacto en el calendario definitivo, aunque dejó una de las anécdotas organizativas más comentadas de la previa europea.



