Una competencia de Hyrox en Pekín terminó convertida en una polémica mundial luego de que la australiana Joanna Wietrzyk sufriera una incontinencia intestinal en plena prueba y decidiera continuar compitiendo pese a tener heces visibles en sus piernas.
Hyrox es una competencia de fitness que combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de ejercicios de fuerza y resistencia. Wietrzyk no se retiró pese al incidente, completó todo el circuito y terminó llevándose el primer lugar con un tiempo de 1 hora, 1 minuto y 23 segundos.
Imágenes del episodio circularon rápidamente en redes sociales y desataron cuestionamientos sobre los riesgos sanitarios para otros participantes, debido a que los competidores utilizan equipos y espacios compartidos.

Tras la controversia, Hyrox reconoció que debió intervenir inmediatamente. Su cofundador, Moritz Fürste, ofreció disculpas y aseguró que comenzaron a modificar los procedimientos y el reglamento.
Las nuevas disposiciones permiten retirar a un competidor cuando sangre, vómito, orina o heces representen un riesgo de contaminación o para el bienestar de otras personas.
La organización también explicó que ya contaba con protocolos médicos y de biocontaminación, pero admitió que durante el evento hubo confusión sobre cómo debían aplicarse. Además, condenó las amenazas dirigidas contra Wietrzyk y anunció sanciones para quienes sean identificados realizando este tipo de ataques.
Su entrenador, Chris Bayens, también salió en su defensa y pidió detener el acoso y los ataques personales. Según explicó, se trató de una situación extraordinaria que evolucionó rápidamente y obligó a atleta, jueces y oficiales a tomar decisiones en plena competencia.

