Philadelphia 76ers dio un golpe de timón en menos de cuatro meses y armó un plantel de alto voltaje al reunir a LeBron James y Jaylen Brown. El movimiento cambió de golpe las expectativas del equipo y lo puso otra vez bajo la lupa en la NBA.
La estrategia: primero Brown, después LeBron
La clave del verano fue el orden. Primero cerraron la llegada de Brown y, con ese movimiento en la mano, convencieron a James de sumarse a un proyecto con ambición inmediata. Según reportes, tras el traspaso por Brown, la directiva se comunicó con el agente de James, Rich Paul, para presentar un plan competitivo de cara a esta temporada.
De 45-37 a la presión por ganar ahora
El equipo venía de una campaña de 45-37 y de una eliminación en segunda ronda ante los New York Knicks, un punto de partida que hasta hace poco sugería retoques menores. Pero la reconstrucción no empezó con los nombres estelares, sino con las limitaciones: el contrato de Joel Embiid seguía condicionando la flexibilidad financiera y Paul George ya había salido rumbo a Boston. Philadelphia encaró esa etapa con la selección número 22 del draft, la excepción de nivel medio y poco más que herramientas menores.
“Llamar a todos”: la regla que marcó el verano
Ante ese margen, el presidente de operaciones de baloncesto, Mike Gansey, y el gerente general, Jameer Nelson, fijaron una regla simple: llamar a todos. Gansey explicó que esa insistencia venía de su etapa en Cleveland, donde aprendió que algunas negociaciones podían tardar hasta dos años en madurar si el equipo se mantenía presente en cada conversación.
Brown abrió la puerta para ir por LeBron
La llegada de Brown fue el punto de quiebre. Philadelphia sabía que no era la primera opción de Boston para negociar al alero, porque la prioridad de los Celtics era intentar una operación por Giannis Antetokounmpo. Aun así, los Sixers insistieron. Cuando Boston perdió esa carrera ante Miami, el escenario cambió: el nombre de Brown ya había circulado de forma pública en esas conversaciones y la organización quedó cerca de un punto sin retorno. Incluso entonces, los Sixers se veían como una alternativa lejana, porque la lógica de la liga indicaba que los Celtics preferirían enviar a un jugador de nivel All-NBA a la Conferencia Oeste antes que reforzar a un rival directo de división. Gansey contó que las conversaciones duraron un par de semanas y que Philadelphia se mantuvo “en la mezcla” hasta quedar a un paso del acuerdo.
Un equipo que busca romper una sequía histórica
El cambio excedió la suma de nombres. El equipo de Filadelfia no gana la liga desde 1983 y no juega unas Finales desde 2001. Ahora, con Brown y James junto a Joel Embiid, Tyrese Maxey y el joven VJ Edgecombe, la ciudad del amor fraternal espera que el nuevo superequipo rompa la larga sequía y dé el salto definitivo en la Conferencia del Este.


