Alexis Coindreau, director de la nueva película Guerra Oculta, compartió detalles de primera mano sobre cómo se gestó esta producción que mezcla documental con acción real, y que está basada en misiones encubiertas lideradas por Tim Ballard.

La historia nació, según contó, hace un par de años en medio de operativos internacionales. “Estuvimos básicamente en misiones reales. Esta película lleva a la audiencia por tres continentes y cuatro países diferentes. Todo con el objetivo de desmantelar una red de pedofilia que empezó en Ucrania y terminó en Ecuador”, relató Coindreau.

Ballard, conocido por su lucha contra el tráfico humano, es una pieza central en esta historia. La película se inspira en operaciones donde su equipo enfrentó de frente a redes criminales dedicadas a la explotación infantil. “Esto va sobre proteger a los niños, luchar contra el tráfico humano. Y mostrar cómo es realmente estar en una misión encubierta”, explicó el director.
El reto no solo fue en el terreno: también se vivió en la sala de edición. Coindreau reveló que uno de los mayores desafíos fue condensar horas de grabaciones —incluyendo entrevistas y archivos reales— en una historia que mantuviera coherencia y emoción. “Empiezas en un lado y terminas en otro, pero todo está conectado. La misión empezó en Ucrania y acabó en Ecuador rescatando niños. Eso fue lo más impactante de editar”, dijo.
Además, el director reconoció que esta película busca retomar la conversación que abrió Sound of Freedom. “Esa cinta dio a la gente su primera probada de algo que no imaginaban que pasaba con los niños. Queremos que Guerra Oculta vuelva a encender esa chispa, que la gente hable del tema otra vez”, expresó.
También contó que su mentor es Alejandro Monteverde, director de Sound of Freedom. Coindreau explicó que gran parte de su visión cinematográfica nace de esa experiencia: “Para mí Alejandro es increíble. Estuvimos grabando juntos en Marruecos, y de él aprendí a poner en práctica mis ideas con una cámara”.
Durante la conversación, Coindreau también habló de sus influencias cinematográficas y no dudó en mencionar a Orson Welles como una de sus mayores referencias. “Viendo así más documentarista, podría decir Orson Welles, que son directores que tienen como esta pasión”, expresó. Recordó que Welles dirigió su primera película, “Ciudadano Kane”, cuando tenía apenas 26 años, y aprovechó para subrayar que “el cine no tiene edades, no tiene fronteras”. Para él, lo importante no es la edad ni los recursos, sino tener algo que contar.
Las grabaciones de Guerra Oculta no fueron simples producciones de estudio. En varias escenas se usaron teléfonos en lugar de cámaras profesionales por seguridad, ya que había vidas en riesgo. “Estamos hablando de pedófilos conectados con mafias. Si alguien sospecha, las consecuencias pueden ser graves”, advirtió Coindreau.
La película, que se estrena en noviembre, promete llevar al público directamente al corazón de estas operaciones. “Queremos que la gente sienta lo que es estar en medio de la misión”, dijo.


