De vendedor a dominar el entretenimiento
No empezó en discotecas ni en tarimas. Aramis Cornejo arrancó su historia vendiendo computadoras.
Durante casi una década trabajó en el sector tecnológico, incluso en empresas reconocidas, hasta que decidió dar el salto que cambiaría su vida: apostar por su pasión por la música y el entretenimiento.
“Siempre fui como un DJ frustrado”, confiesa, recordando cómo organizaba fiestas desde joven.
El nacimiento de una marca
A los 30 años, Aramis emprendió con un pequeño bar llamado Bambú en Isla Perico. Lo que parecía un experimento se convirtió en el inicio de un camino que hoy suma más de 20 años en la industria.
De ahí surgió uno de los nombres más conocidos de la noche panameña: Chill Out, una discoteca que está por cumplir 17 años activa.
Reinventarse o desaparecer
Para Cornejo, el entretenimiento es un negocio que no perdona.
“Es un mundo cambiante, tienes que entender a las nuevas generaciones”, asegura.
Por eso, hoy apuesta por proyectos como Feria de la City, que reúne a más de 50 mil personas en solo tres días, y el desarrollo de Downtown Amador, con la meta de convertir a Panamá en un hub regional de entretenimiento.
El mensaje para los que vienen
Más allá del éxito, Aramis deja un consejo claro para quienes quieren emprender:
atreverse.
“Hazlo por pasión, no por dinero. Si te gusta lo que haces, el éxito llega solo”, afirma.
Su historia no es solo de negocios, sino de constancia en una industria donde sobrevivir ya es una victoria.



