Mientras las grandes franquicias siguen apostando por fórmulas conocidas, dos películas originales de terror terminaron convirtiéndose en el fenómeno más inesperado del año en cines hasta ahora.
“Backrooms” y “Obsesión”, dos producciones dirigidas por creadores nacidos en YouTube, están dominando la conversación en redes sociales y también la taquilla.
Lo más sorprendente no es solo el dinero que están generando, sino el hecho de que ambas nacieron lejos de los estudios tradicionales y con presupuestos relativamente modestos.
“Backrooms”, dirigida por cineasta de 20 años Kane Parsons, debutó con una cifra gigantesca de 81 millones de dólares en Norteamérica, superando ampliamente las proyecciones iniciales.
Por otro lado, “Obsesión” continúa creciendo semana tras semana.
En su tercer fin de semana logró ganarse 26 millones de dólares y ya superó la barrera de los 100 millones en Estados Unidos, consolidándose como otro éxito en taquilla dentro del terror moderno.
Ambas películas comparten algo importante: son historias originales, alejadas de universos cinematográficos conocidos, y fueron impulsadas por directores que construyeron enormes comunidades digitales antes de llegar a Hollywood.
Pero más allá de los números y del fenómeno viral que ambas películas se han convertido en redes sociales y taquilla, la gran pregunta es otra: “¿realmente valen la pena?“.
‘Backrooms’: Una inquietante historia de terror atmosférico
Uno de los mayores aciertos de “Backrooms” es su capacidad para transformar espacios comunes en escenarios profundamente incómodos.
La película toma la estética de oficinas vacías, tiendas antiguas, supermercados y habitaciones iluminadas por luces fluorescentes para convertirlas en un laberinto perturbador donde la nostalgia se mezcla con el miedo.
Todo luce familiar, pero al mismo tiempo incorrecto, como una versión rota de recuerdos cotidianos.
La dirección de Kane Parsons apuesta más por la atmósfera que por los sustos fáciles.
La música electrónica ambiental, inspirada en sonidos distorsionados y drones sintéticos, construye una sensación constante de tensión.

Más allá del misterio principal y de las criaturas escondidas dentro de este universo, la película también desarrolla una historia humana sobre trauma, frustración y dolor emocional.
Mary, una terapeuta marcada por los problemas mentales de su madre, utiliza sus propias heridas emocionales para ayudar a otros.
Mientras tanto, Clark representa el lado opuesto: un hombre atrapado en el resentimiento y en las decisiones equivocadas de su vida, incapaz de avanzar.

La cinta explora cómo algunas personas enfrentan sus traumas para seguir adelante, mientras otras terminan consumidas por ellos.
Otro de los puntos más geniales son sus secuencias de “found footage”, que por mucho son de las mejores que ha dado el subgénero en años recientes.
La película deja con ganas de explorar mucho más este universo, especialmente todo lo relacionado con el lado científico detrás de los Backrooms.
Sin embargo, esa misma decisión funciona como una espada de doble filo: la historia parece apostar intencionalmente por mantener ciertas respuestas en misterio para que el público complete los espacios y saque sus propias conclusiones.
El resultado es una obra de horror atmosférico que, sin duda, dará de qué hablar durante mucho tiempo.
‘Obsesión’: una dolorosa exploración sobre el amor y la inseguridad
Si “Backrooms” apuesta por el terror atmosférico, “Obsesión” lleva el horror hacia terrenos mucho más emocionales y perturbadores.
La película utiliza elementos sobrenaturales para explorar temas como la inseguridad, la manipulación emocional, las relaciones tóxicas y el miedo al rechazo.
En el centro de la historia está Bear, un personaje profundamente inseguro que termina destruyendo su vida y la de quienes lo rodean por su incapacidad de expresar lo que realmente siente.
Director Curry Barker construye constantemente escenas incómodas y tensas que mezclan terror, tristeza y hasta vergüenza ajena.
La película logra que el espectador nunca se sienta completamente cómodo, incluso durante sus momentos más tranquilos.
Visualmente, “Obsesión” combina una estética oscura y realista con elementos retro que ayudan a crear una identidad visual muy marcada.

Sin embargo, gran parte del éxito de la película recae en la actuación de Inde Navarrete.
La película establece una diferencia clara entre el personaje que interpreta la actriz, Nikki, y la versión poseída del personaje.
A través de pequeños gestos, miradas y cambios de comportamiento, la actriz logra transmitir el dolor interno del personaje incluso en escenas silenciosas.
Uno de los momentos más perturbadores ocurre durante una escena íntima donde la película evita recurrir al horror gráfico y, en cambio, utiliza la actuación y el lenguaje corporal para transmitir el sufrimiento emocional del personaje.
No solo Navarrete o Barker, pero todo el equipo detrás de “Obsesión” logra demostrar que las películas originales todavía pueden ofrecer experiencias impactantes, emocionalmente complejas y visualmente distintivas, sin comprometer la identidad creativa de sus autores.



