La visita de la cantante española Bad Gyal a Panamá no pasó desapercibida.
Tras impactar en la alfombra azul de los Premios Juventud con un atrevido vestido transparente, la artista decidió recorrer tierras canaleras sin soltar el mismo look que “no dejaba nada a la imaginación”.
Lo curioso es que, mientras unos aplaudían su osadía, también se encendió una discusión sobre cómo la sociedad panameña mide con diferente vara a locales y extranjeras.

Todo empezó cuando la creadora de contenido en OnlyFans, Yaneth Marín, lanzó una dura crítica en sus redes sociales.
En su mensaje señaló lo que considera una clara “doble moral” de muchos panameños. Según ella, si una mujer panameña hubiera llevado un vestido similar al de Bad Gyal, la historia sería muy distinta: críticas, burlas y hasta funas en redes sociales.
Pero cuando la protagonista es extranjera, la reacción cambia radicalmente: mensajes de orgullo, comentarios positivos y hasta frases como “ella me representa” o “qué nivel”.
Para Yaneth, esta diferencia refleja un problema de percepción en la sociedad, donde lo nacional suele recibir más juicios severos, mientras que lo extranjero se celebra y aplaude.
Eso sí, Marín aclaró que no tiene nada en contra de Bad Gyal, a quien calificó de “hermosa y divina”.
Su punto es la desigualdad con la que se mide a las mujeres según su nacionalidad. El contraste, aseguró, deja en evidencia un problema cultural más profundo sobre cómo se juzga a las panameñas frente a figuras internacionales.
Mientras tanto, Bad Gyal disfrutaba su estadía en Panamá acompañada por uniformados y no está claro si se trate realmente de unidades la Policía Nacional o de sujetos disfrazados con quienes incluso posó para fotos en su ya famoso vestido.
Lejos de incomodarse por las críticas, la artista compartió en redes: “Xuxaa loco, qué chula es la gente de Panamá”.
Su publicación, como era de esperarse, generó una avalancha de reacciones.El episodio dejó claro que la visita de Bad Gyal no solo encendió las miradas por su estilo atrevido, sino que también abrió un debate sobre identidad, orgullo nacional y el trato desigual entre lo local y lo extranjero.
Lo cierto es que la española se marchó encantada con Panamá, mientras en redes la polémica sigue viva.




