Las guitarras ya no suenan, pero el eco de su voz quedó grabado para siempre. Este miércoles, las calles de Birmingham, en Inglaterra, se vieron abarrotadas de miles de fanáticos que se volcaron a rendir homenaje a Ozzy Osbourne, el legendario vocalista de Black Sabbath, quien falleció el martes a los 76 años.
La escena fue impactante. El coche fúnebre que transportaba los restos de Osbourne avanzó lentamente por la emblemática calle Broad, una de las arterias más importantes de la ciudad. Entre lágrimas, aplausos y los cuernos metálicos levantados al cielo, los seguidores del ícono del heavy metal despidieron al artista que marcó generaciones con su estilo irreverente y su voz inconfundible.

El cortejo finalizó su recorrido en el llamado Banco de Black Sabbath, ubicado en el puente del canal de la calle Broad, un lugar simbólico para los fans. Este monumento fue inaugurado en 2019 para conmemorar la influencia de la banda nacida en esa ciudad en 1968, y que revolucionó el rock con sus letras oscuras y riffs demoledores.
“¡Ozzy para siempre!”, gritaban algunos de los asistentes, muchos de ellos vestidos de negro, portando pancartas y velas encendidas. Algunos habían llegado desde otras partes del Reino Unido e incluso del extranjero, dejando flores, vinilos y cartas junto al banco que ahora se ha convertido en un altar espontáneo.
Aunque su voz ya no retumbará en los escenarios, Ozzy Osbourne dejó un legado imborrable que seguirá vivo en cada acorde distorsionado y en cada fanático que lo recuerde con devoción. Birmingham, la ciudad que lo vio nacer y lo vio partir, también será eternamente su hogar.



