Un juez federal en Los Ángeles desestimó por segunda vez la demanda presentada por Spencer Elden contra los miembros sobrevivientes de Nirvana, la discográfica Universal Music Group, la viuda de Kurt Cobain y el fotógrafo Kirk Weddle. Elden, cuya imagen de bebé desnudo aparece en la icónica portada del álbum Nevermind (1991), alegaba haber sido víctima de explotación sexual infantil.
El magistrado Fernando Olguin consideró que la fotografía no puede ser interpretada como pornografía infantil, ya que, más allá de mostrar al demandante desnudo, “nada se acerca a incluir la imagen dentro del ámbito de la ley sobre pornografía infantil”. Con esa sentencia, el juez cerró definitivamente un litigio que se había prolongado por más de tres años.
Elden, hoy de 34 años, había iniciado la acción legal en 2021, alegando daños permanentes y continuos debido a la difusión global de su imagen. El disco Nevermind vendió millones de copias y se convirtió en uno de los trabajos más influyentes de la historia del rock.
El caso ya había sido desestimado en 2022 por haberse presentado fuera del plazo legal. Sin embargo, en 2023, el Noveno Circuito ordenó revisar los méritos de la denuncia, lo que condujo a la decisión final ahora conocida.
Tras el fallo, el abogado de Nirvana, Bert Deixler, celebró la decisión: “Estamos encantados de que el tribunal haya puesto fin a este caso sin fundamento y haya liberado a nuestros clientes creativos del estigma de acusaciones falsas”, declaró en un comunicado difundido por Reuters.
Por su parte, los representantes legales de Elden no emitieron comentarios inmediatos y tampoco respondieron a los pedidos de la prensa durante la jornada del miércoles.
Los señalados
La demanda había alcanzado a Dave Grohl y Krist Novoselic, miembros sobrevivientes de la banda, a Courtney Love —viuda de Cobain—, a Universal Music Group y al fotógrafo Kirk Weddle, quien captó la imagen en el Pasadena Aquatic Center. En ella, un bebé aparece nadando desnudo hacia un billete de un dólar en un anzuelo, metáfora visual que terminó convertida en símbolo cultural de los años noventa.


