En la nueva cinta de ciencia ficción Sin Piedad, Chris Pratt se pone en la piel de Chris Raven, un detective de Los Ángeles que enfrenta el juicio más extremo de su vida: demostrar su inocencia en apenas 90 minutos tras ser acusado del asesinato de su esposa.
El veredicto no lo dicta una persona, sino una jueza creada por inteligencia artificial, interpretada por Rebecca Ferguson.
Pratt explicó que el guion fue el primer gancho. La historia le resultó distinta a todo lo que había leído y le ofrecía una nueva colaboración con el director Timur Bekmambetov, con quien ya había trabajado años atrás.

Además, valoró que gran parte del rodaje se realizara en Los Ángeles, algo cada vez menos frecuente.
El actor destacó que la película imagina un futuro cercano donde la criminalidad desborda al sistema judicial y da paso a una corte automatizada que combina juez, jurado y verdugo, alimentada por una nube de vigilancia total.
Pratt también subrayó el reto técnico del proyecto: largas tomas, extensos diálogos y escenas que exigían reaccionar a elementos que se completarían en posproducción.

Aun así, confesó que ver la película terminada fue una sorpresa total, incluso para él.
El actor espera que el público viva Sin Piedad como una experiencia intensa, de ritmo imparable, pensada para disfrutarse en pantalla grande y con sensaciones “a la vieja escuela”, donde la tensión no da respiro.



