El mundo del cine sigue de luto por la partida de Diane Keaton, una de las actrices más queridas y emblemáticas de Hollywood, quien falleció el pasado 11 de octubre a los 79 años. Cuatro días después de su muerte, su familia rompió el silencio y reveló la causa del fallecimiento: una serie de complicaciones derivadas de una neumonía.
En un comunicado difundido por la revista People, los familiares de la ganadora del Oscar por “Annie Hall” expresaron su profunda tristeza y agradecieron las muestras de apoyo recibidas:
“La familia Keaton está muy agradecida por los extraordinarios mensajes de amor y apoyo que han recibido estos últimos días en nombre de su querida Diane, fallecida el 11 de octubre a causa de una neumonía”.
Inicialmente, un portavoz de la familia había informado que la actriz murió en California, sin ofrecer mayores detalles y pidiendo privacidad “en este momento de gran tristeza”. Sin embargo, una fuente cercana explicó luego que la salud de Keaton “se deterioró repentinamente”, lo que resultó “devastador para sus seres queridos”.
Según la misma fuente, la intérprete pasó sus últimos meses en total discreción, rodeada únicamente por su familia más cercana, incluso sin que muchos de sus amigos más íntimos supieran la gravedad de su estado. Esta reserva generó especulaciones que ahora han quedado disipadas con el comunicado oficial.
La familia quiso además recordar las causas que más apasionaban a la actriz:
“Amaba a los animales y apoyaba firmemente a las personas sin hogar, por lo que cualquier donación en su memoria a un banco de alimentos local o a un refugio de animales sería un homenaje maravilloso y muy apreciado”.
Diane Keaton, quien protagonizó inolvidables películas como El Padrino, Cuando menos te lo esperas y Ricos y famosos, vivió grandes historias de amor junto a Woody Allen, Al Pacino y Warren Beatty, aunque nunca contrajo matrimonio. Años más tarde, decidió adoptar a sus dos hijos, Dexter y Duke, en 1996 y 2001 respectivamente, con quienes mantuvo una estrecha relación hasta el final.
Ganadora de un Oscar, dos Globos de Oro y un BAFTA, Keaton dejó un legado cinematográfico inmenso y una fortuna estimada en 100 millones de dólares, acumulada no solo por su carrera en el cine, sino también por su habilidad como restauradora de casas históricas.



