Una catrina monumental de más de 30 metros de altura se convirtió en la gran protagonista de las celebraciones del Día de Muertos en México. La gigantesca figura, vestida de rosa mexicano y adornada con flores en el cráneo, fue instalada en el Zócalo, la principal plaza de la capital.
La estructura, que alcanza una altura similar a la de un edificio de 11 pisos, fue construida con la participación de unas 140 personas, entre herreros, escultores, pintores, artistas textiles, electricistas y arquitectos.
Su montaje requirió grúas de gran tamaño, una estructura metálica y andamios para trabajar a semejante altura.
La catrina es la principal atracción de la Megaofrenda de Día de Muertos, una tradición que rinde homenaje a los seres queridos fallecidos mediante altares decorados con flores de cempasúchil, veladoras, papel picado y alimentos.


