La familia de la cantante colombiana Karol G atraviesa días de fuerte tensión luego de que su hermana mayor, Verónica Giraldo, hiciera públicas delicadas acusaciones relacionadas con la custodia de su hija Sophia y con presuntos conflictos internos.
A través de varios videos publicados en su cuenta de Instagram el pasado 23 de febrero, Verónica expuso la batalla legal que mantiene con Jaime Llano, padre de la menor. En los clips aseguró que enfrenta un supuesto plan para apartarla de su hija. Incluso mostró heridas en una de sus manos, que —según explicó— se produjo al intentar sacar a la niña de la casa de sus padres, quienes actualmente estarían al cuidado de la menor.
En medio de su testimonio, la empresaria afirmó sentirse sola frente a la situación. “Están diciendo que soy una loca”, expresó visiblemente afectada. También sostuvo que la imagen pública de su familia no reflejaría lo que, según ella, han vivido en privado.
Verónica aseguró que ya no le importa lo que pueda ocurrirle y habló de presuntas traiciones de personas cercanas. Además, mencionó supuestos episodios de violencia intrafamiliar durante su niñez, señalando que ella y sus hermanas habrían presenciado agresiones de su padre, Guillermo Giraldo, hacia su madre, Marta Navarro. Estas declaraciones generaron una ola de reacciones y preocupación entre seguidores de “La Bichota”.
Se conoció además que Verónica ha enfrentado episodios de depresión, los cuales —según su entorno— se habrían agudizado por el proceso legal con el padre de su hija. Tras la difusión de los videos, su cuenta de Instagram fue eliminada.
Minutos después de que el tema se viralizara, Jessica Giraldo, también hermana de la artista y su representante, publicó un mensaje pidiendo empatía. Indicó que la familia atraviesa “un momento muy sensible y difícil” y que la prioridad es que Verónica reciba el apoyo necesario, así como proteger su bienestar y el de la menor.
Días antes de la polémica, Verónica ya había hablado de su separación de Jaime Llano, a quien acusó de usar aspectos de su salud mental en su contra durante el proceso por la custodia. Según su relato, los conflictos con su expareja comenzaron durante el embarazo, etapa en la que —afirmó— enfrentó episodios de depresión y ansiedad.
Por ahora, la familia ha pedido respeto y discreción mientras manejan la situación en privado.



