Detrás del nombre artístico Don Pablo Mures hay una historia que nace en el corazón del barrio y se construye entre la dura realidad, disciplina y música.
El artista panameño abrió su vida en una entrevista exclusiva con Mi Diario donde dejó claro que su camino no empezó en tarimas, sino en las calles de Santa Ana.
La pérdida que cambió su destino
Criado en el sector conocido como El Pentágono, en Avenida Ancón, Mures creció como cualquier niño del barrio: entre fútbol, amigos y códigos de respeto que, según él mismo explica, van más allá de la violencia que muchos asocian con estos entornos.
Su vida dio un giro fuerte a los nueve años, cuando perdió a su padre en un hecho violento.
Ese momento marcó un antes y un después. Fue ahí donde encontró en la música una salida. “Pensé que podía liberarme de todo eso”, contó, recordando cómo ese dolor lo llevó a enfocarse en un nuevo rumbo.
Desde el colegio, en el Instituto Nacional, empezó a darle forma a ese sueño. Luego, su talento lo llevó a la Fundación del maestro Danilo Pérez, una etapa que él describe como clave en su formación.
Gracias a esa oportunidad, pudo estudiar música y abrir puertas que lo llevaron incluso hasta Berklee, en Boston, donde pudo aprender de figuras reconocidas del jazz como Herbie Hancock.

Pero su esencia nunca cambió. El barrio sigue presente en su música. Las frases, la jerga, las vivencias y hasta las pérdidas forman parte de sus letras.
Letras con calle, pero con conciencia
Uno de los momentos más duros que recuerda es la muerte de amigos cercanos en medio de la violencia, situación que lo llevó a crear canciones como “Benjamín”.
Aunque reconoce que sus temas pueden sonar crudos al inicio, asegura que siempre buscan dejar una reflexión.
“Todo tiene consecuencias”, explica, enfatizando que su intención es que quienes escuchen entiendan el peso de las decisiones.
En medio del debate sobre la música urbana, Mures también defendió su arte.
Señaló que muchas críticas vienen de quienes no conocen el proceso creativo ni la realidad que se vive en la calle. Para él, cada género merece respeto porque refleja emociones y experiencias reales.
La trompeta fue su primer amor musical. Ese instrumento, que descubrió casi por casualidad cuando era niño, marcó su destino.
Recordó cómo, tras recibir una trompeta de su maestro, empezó a aprender por su cuenta viendo tutoriales en internet, incluso incomodando a sus vecinos mientras practicaba sin parar.
Formación, disciplina y evolución
Fuera del escenario, su vida también tiene otras pasiones.
El boxeo es una de ellas. No lo practica de forma profesional, pero lo utiliza como una forma de liberar el estrés que le genera la vida artística.
Sin embargo, uno de sus proyectos más importantes es su fundación.
Desde antes de alcanzar notoriedad, Mures ya trabajaba con jóvenes de su comunidad, ofreciéndoles clases de música y otras herramientas para alejarlos de la violencia. Su objetivo es claro: demostrar que en el barrio hay más opciones que la delincuencia.
En lo musical, también ha construido alianzas con artistas como el Tachi y Yemil. Antes de cantar, se dedicaba a producir, lo que le permitió conectar con estos artistas y abrir la puerta a colaboraciones.
Entre sus colaboraciones más destacadas, Don Pablo Mures también ha trabajado con Boza, sumándose a nombres como Yemil.Cuando la música salva
En el plano personal, reconoce que el amor también influye en su música. Asegura que cada sentimiento se transforma en letras, porque la música, según sus palabras, nace desde el espíritu.
El concepto de “los caballos”, que identifica su movimiento, también tiene un significado especial.
Lo asocia con fuerza, enfoque y disciplina, valores que dice aplicar tanto en su carrera como en su vida.
Actualmente, el artista se prepara para nuevos proyectos. Confirmó que viene un álbum de 12 temas en el que busca fusionar géneros como el jazz, la danza y lo urbano, mostrando una evolución en su sonido.
Su mensaje final es directo: quien quiera dedicarse a la música debe hacerlo con disciplina y enfoque total. Para él, no es un hobby, sino una profesión que puede sostener una vida.

