El mundo de la música está de luto tras el fallecimiento de Jimmy Cliff, una de las leyendas más grandes del reggae, a los 81 años. La noticia fue confirmada por su esposa, Latifa Chambers, a través de sus redes sociales, donde compartió un emotivo mensaje: “A todos sus fans de todo el mundo, quiero que sepan que su apoyo fue su fuerza a lo largo de toda su carrera... Jimmy, mi amor, descansa en paz. Seguiré tus deseos”.
Originario de Jamaica, Cliff dejó una huella imborrable tanto en la música como en el cine. A lo largo de su carrera, logró éxitos como You Can Get It If You Really Want, I Can See Clearly Now y Wonderful World, Beautiful People, canciones que se convirtieron en himnos internacionales. Además, interpretó el papel protagonista en Más dura será la caída (1972), un drama policiaco que marcó un hito en el cine jamaicano y consolidó su figura como ícono cultural.
Nacido en un suburbio de St. James, en el noroeste de Jamaica, Cliff creció en condiciones de pobreza y desigualdad, una experiencia que, según él mismo relató en entrevistas, moldeó su carácter. En una conversación con El País en 2015, recordaba cómo iba a la escuela descalzo y sin pasta de dientes, pero siempre con una gran riqueza espiritual, gracias a la fundación de su padre, que le enseñó la solidaridad.
A lo largo de su carrera, Cliff se destacó por su intensa voz aguda y su capacidad para fusionar géneros, combinando el reggae con influencias del pop y el soul. Su enfoque genuino y auténtico le valió el reconocimiento de ser uno de los pocos músicos, junto con Bob Marley, en recibir la Orden del Mérito de Jamaica.
Su legado trasciende no solo como músico, sino como un defensor de las grandes causas sociales y políticas, especialmente en África, y su música sigue siendo un testimonio de su inquebrantable autenticidad y amor por su tierra natal.



