La edición más reciente de los Globos de Oro dejó un panorama tan impredecible como comentado. La gala, que tradicionalmente marca el pulso de la temporada de premios, no solo confirmó a varios favoritos, sino que alteró por completo las quinielas en categorías clave, con triunfos inesperados, grandes ausencias y momentos que encendieron el debate dentro y fuera del teatro.
Una de las mayores sacudidas de la noche fue el triunfo de Teyana Taylor como mejor actriz de reparto por su papel de Perfidia Beverly Hills en Una batalla tras otra. La estatuilla parecía encaminada hacia Inga Ibsdotter Lilleaas (Valor sentimental) o Amy Madigan (Weapons), cuyas interpretaciones venían acumulando consenso crítico. Sin embargo, el jurado optó por la propuesta más arriesgada, premiando a Taylor por una actuación que ya se perfila como una de las más audaces del año cinematográfico.
Aún más sorpresivo fue el desenlace en la categoría de mejor guion. Ryan Coogler, que partía como gran favorito gracias a su ambiciosa Los pecadores —una mezcla de blues, racismo y vampirismo ambientada en los años treinta— terminó viendo cómo el galardón viajaba a manos de Paul Thomas Anderson, por Una batalla tras otra, adaptación contemporánea de la novela Vineland de Thomas Pynchon. De las siete nominaciones de Los pecadores, el proyecto de Coogler solo consiguió dos reconocimientos: mejor logro en taquilla y mejor banda sonora, un resultado que muchos consideran el gran “derrotado silencioso” de la noche.
El bloque internacional también dejó titulares. El brasileño Wagner Moura, protagonista de El agente secreto, se impuso frente a pesos pesados como Oscar Isaac, Dwayne Johnson y Michael B. Jordan, consolidando el notable ascenso de la producción en el circuito global de premios. Además, la película dirigida por Kleber Mendonça Filho obtuvo el Globo de Oro a la mejor película internacional, superando no solo a Sirat de Oliver Laxe, sino a dos de las grandes favoritas: Valor sentimental de Joachim Trier y Un simple accidente de Jafar Panahi.
En el terreno televisivo, otra sorpresa: Michelle Williams se llevó el premio por su interpretación de Molly Kochan en Dying for Sex, cuando las apuestas favorecían a Sarah Snook (Su peor pesadilla) y también sonaban con fuerza Claire Danes, Rashida Jones, Amanda Seyfried y Robin Wright.
Momentos insólitos y debate en la gala
La ceremonia no estuvo exenta de polémica y momentos surrealistas. La entrada de Stellan Skarsgård al escenario al ritmo de Yeah! de Usher, seguida por la aparición de Macaulay Culkin con Return of the Mack de Mark Morrison, se convirtió en uno de los episodios más comentados de la noche. A esto se sumó la inclusión de nominaciones de pódcast, acompañadas de fragmentos en video, una decisión que generó división entre los asistentes. No pocos señalaron que habría sido más coherente dedicar ese espacio a adelantos cinematográficos, en lugar de reforzar un formato más cercano a la divulgación que al cine.


