Una porción de la histórica tarta de bodas de la reina Isabel II y el príncipe Felipe, que data de 1947, ha sido subastada esta semana por más de 3 mil 100 euros. La pieza fue adquirida por Gerry Layton, un entusiasta declarado de todo lo relacionado con la familia Windsor, quien sorprendió al declarar que planea comerse el trozo, a pesar de sus 77 años de antigüedad.
La subasta fue organizada por la casa Reeman Dansie Auctioneers, con sede en la localidad de Colchester, en el condado de Essex. La tarta, cuidadosamente conservada durante décadas, es uno de los escasos fragmentos que aún existen del pastel nupcial original, un elaborado bizcocho de frutas de cuatro pisos que en su día fue símbolo de esperanza y unidad para una Gran Bretaña que salía de la Segunda Guerra Mundial.
Layton, que se define como un “freaky” de la monarquía británica, considera su adquisición como un sueño hecho realidad. “Es historia comestible”, afirmó tras la puja ganadora, dejando claro que no piensa conservar el pastel como una reliquia. “No he decidido aún cómo lo prepararé, pero sin duda lo probaré”, añadió.
Aunque algunos expertos advierten que ingerir un alimento con más de siete décadas de antigüedad puede resultar peligroso, Layton parece decidido a saborear un trozo del pasado real británico.


