Un hombre atacó con una sustancia desconocida a la congresista demócrata y representante de Minnesota, Ilhan Omar, mientras daba una charla en una asamblea pública.
El atacante, que estaba entre los asistentes, usó una jeringa para rociarle el líquido, informó la policía de Mineápolis.
Omar resultó ilesa y continuó hablando. “Estoy bien. Soy una sobreviviente, así que este pequeño agitador no me va a intimidar ni me va a impedir hacer mi trabajo. No dejo que los acosadores ganen”, escribió posteriormente en X.
El líquido rociado sobre Omar tenía un olor agrio similar al de un producto químico, según un periodista de la BBC presente en la sala.
Anthony James Kazmierczak, de 55 años, fue acusado de agresión en tercer grado y se encuentra detenido, según informó la oficina del sheriff local.
En 2019, Omar se convirtió en la primera somalí-estadounidense, la primera afroamericana y una de las dos primeras mujeres musulmanas estadounidenses en llegar al Congreso de los Estados Unidos.
Tras el incidente, Omar declaró ante la sala: “Seguiremos adelante... somos fuertes como Minesota”.
Otro asistente, Alfred Flowers Jr., le dijo a la BBC que “respetaba su valentía y fortaleza para quedarse y terminar el evento para la gente”.
Un video del lugar muestra al equipo gritando “¡Abran espacio!” mientras forcejeaban para sacar al hombre de la sala.
Mientras lo empujaban hacia fuera, dijo que Omar estaba “enfrentándonos”. No quedó claro a quién se refería el hombre.
Kazmierczak fue arrestado de inmediato y se estaban realizando análisis forenses en el lugar, según la policía.
En una publicación en redes sociales, el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, declaró: “La violencia y la intimidación no tienen cabida en Mineápolis. Podemos discrepar sin poner en riesgo a la gente... Este tipo de comportamiento no se tolerará en nuestra ciudad”.
El evento fue uno de los foros abiertos habituales que Omar organiza. Unas 100 personas asistieronal lugar en el norte de Mineápolis para recibir información sobre la presencia de funcionarios federales de inmigración en su ciudad y hacer preguntas tras el segundo tiroteo mortal de un ciudadano estadounidense a manos de funcionarios de inmigración este mes.




