Una ofensiva con drones dejó fuera de servicio una de las principales refinerías de Rusia y podría aumentar la escasez de gasolina que afecta a varias regiones del país.
La refinería de Orsk, ubicada en la región de Oremburgo, cerca de la frontera con Kazajistán, permanecerá paralizada durante varios meses tras un ataque ucraniano, informó este jueves el gobernador regional, Evgueni Solntsev.
El funcionario explicó que los drones dañaron “infraestructura clave”, incluido equipo importado que, por ahora, no puede ser reparado. Debido a las sanciones internacionales que dificultan la obtención de repuestos y maquinaria extranjera, los trabajos podrían tardar hasta seis meses.
“La planta está completamente parada. Nos estamos preparando para el peor de los escenarios”, escribió Solntsev en redes sociales.
La paralización obligará a Oremburgo a recibir combustible desde otras regiones para cubrir la demanda local. La zona ya había comenzado a aplicar restricciones en las estaciones de servicio, como límites a la cantidad de gasolina que puede comprar cada conductor y controles según el número de la placa.
Cuarto ataque en tres días
El Estado Mayor ucraniano informó que la refinería de Orsk fue atacada el martes, como parte de una campaña contra instalaciones petroleras rusas. Kiev sostiene que estos golpes buscan reducir los ingresos con los que Moscú financia la guerra.
La ofensiva continuó este jueves contra el complejo Gazprom Neftekhim Salavat, en la república de Baskortostán. Según las autoridades ucranianas, el ataque provocó un incendio en la planta, ubicada a unos 1,300 kilómetros de la frontera con Ucrania.
El gobernador de Baskortostán, Radiy Khabirov, confirmó que dos civiles resultaron heridos. La instalación puede procesar hasta 74 millones de barriles de petróleo al año y figura entre las refinerías más grandes de Rusia.
Se trata del cuarto ataque contra una refinería rusa en apenas tres días, de acuerdo con reportes de agencias internacionales.
Escasez golpea a los conductores
Los ataques contra refinerías y depósitos han agravado los problemas de abastecimiento de combustible en Rusia. En distintas regiones se han impuesto límites de compra, se ha prohibido llenar bidones y, en algunos lugares, los conductores solo pueden adquirir gasolina en días específicos.
Aunque el Gobierno ruso aseguró recientemente que la situación comenzaba a estabilizarse, los automovilistas consultados en Moscú describieron un panorama diferente.
“Las colas vuelven a ser más largas. Y los precios de la gasolina no bajan; al contrario, suben”, declaró el taxista Nursultán Ajmádov, citado por la AFP.
La producción rusa de gasolina llegó a cubrir apenas cerca del 65% del consumo promedio de temporada, según cálculos de Reuters basados en datos de fuentes del sector.
También hubo ataques en el mar Negro
La ofensiva contra la infraestructura energética ocurrió un día después de que Ucrania atacara con misiles y drones una importante base naval rusa en Novorossiysk, en el mar Negro.
En Sebastopol, cuatro técnicos especializados en explosivos y un guardia de seguridad murieron tras la detonación de un artefacto ucraniano no identificado, según Mikhail Razvozháyev, gobernador impuesto por Rusia en esa ciudad.
Moscú también ha intensificado sus ataques contra Ucrania con misiles balísticos, drones y bombas planeadoras. Durante la última noche, 133 drones de largo alcance atacaron distintos puntos del país y dejaron cuatro muertos y ocho heridos, según autoridades ucranianas.
Entre las víctimas figura el maquinista de un tren y su asistente, alcanzados por un dron Shahed en la región de Odesa. La ONU calcula que más de 16,000 civiles han muerto desde el inicio de la guerra.


