Austria inauguró formalmente una comisaría de policía en la casa natal de Adolf Hitler, ubicada en la localidad de Braunau am Inn, cerca de la frontera con Alemania, con el objetivo de alejar a los grupos de extrema derecha que durante años convirtieron el lugar en un punto de peregrinación neonazi.
El edificio del siglo XVII, donde el dictador nazi nació el 20 de abril de 1889, quedó prácticamente irreconocible tras varios años de remodelación y una inversión de 20 millones de euros, equivalentes a más de 22 millones de dólares.
La antigua fachada amarilla fue sustituida por un diseño blanco, sobrio y moderno. En la entrada fue colocado el emblema de la Policía austriaca, mientras que en la acera se conservó una lápida conmemorativa con el mensaje: “Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más el fascismo. Millones de muertos nos lo recuerdan”.
Durante la ceremonia, el alcalde de Braunau am Inn, Johannes Waidbacher, afirmó que la transformación del inmueble demuestra que la ciudad está dispuesta a enfrentar su pasado y asumir sus responsabilidades históricas.
El funcionario expresó su esperanza de que la apertura de la comisaría aporte serenidad a los habitantes de la localidad y permita demostrar que es posible mirar hacia el futuro.



