Dos bebés nacieron con apenas 14 minutos de diferencia en octubre de 2021 en un hospital de Goiás, Brasil, pero un error de personal hizo que cada familia se llevara al hijo de la otra. El primer niño llegó al mundo a las 7:35 y el segundo a las 7:49, en plena pandemia, lo que impidió que los padres acompañaran a las madres durante el parto.
Durante tres años, las familias criaron a los niños sin sospechar nada, hasta que en 2024, durante la separación de una de las parejas, un test de ADN reveló la verdad: el niño que habían criado no era su hijo biológico. La investigación identificó que, tras nacer correctamente identificados, una auxiliar de enfermería entregó los bebés equivocados a cada pareja.
Un tribunal de Goiás condenó esta semana al Hospital de la Mujer de Inhumas a pagar una indemnización de un millón de reales (aproximadamente 200 mil dólares) por daños morales a los cuatro padres, además de reembolsar los casi 900 reales invertidos en pruebas genéticas. La magistrada destacó que el caso representó “gravísimas violaciones a los derechos de todos los implicados”.
Los niños, de cuatro años y siete meses, iniciaron un proceso gradual de adaptación a sus familias biológicas, pero la transición ha sido difícil. Uno de los padres comentó a la prensa: “Todavía no han aceptado a su padre biológico… En sus cabecitas, los padres que los criaron son sus padres”. Para todos los implicados, el impacto emocional y psicológico ha sido enorme, subrayó un abogado de las víctimas.
Aunque excepcional, el caso no es único en Brasil; en los últimos siete años se registraron al menos tres situaciones similares, incluso en el mismo estado de Goiás. El error en este caso se detectó gracias a la iniciativa de los padres de realizar pruebas de ADN al confirmar la paternidad durante una separación, lo que llevó a reencontrar a los progenitores del otro niño y a iniciar la batalla legal y el proceso de adaptación.


