“Costa Rica necesitaba una cárcel donde gobierne la autoridad pública, no los criminales”.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inauguró este miércoles una prisión de máxima seguridad inspirada en la megacárcel de El Salvador, símbolo de la guerra antipandillas del mandatario Nayib Bukele y muy cuestionada por organizaciones defensoras de los derechos humanos.
En el pasillo de uno de los módulos, entre hileras de celdas, Fernández presentó el centro de detención como muestra de su “mano dura” contra los criminales, sobre todo con los relacionados con el narcotráfico.
El CACCO recluirá a 5.100 presos. / AFP vía Getty ImagesA esa actividad delictiva atribuyen las autoridades costarricenses que se haya disparado la violencia en este país que fue por décadas uno de los más seguros de América Latina.
Costa Rica cerró el 2025 con 873 homicidios, lo que lo convirtió en el tercer año más violento de su historia, según cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
“Estamos marcando un antes y un después en Costa Rica en la seguridad penitenciaria y en la seguridad nacional (...) Vamos a ejercer mano dura porque ‘el que la hace la paga’”, subrayó la mandataria, una entusiasta de la política de seguridad de Bukele.
Según las autoridades, los presos del CACCO solo podrán acceder a una hora de sol al día. / EPAEl Centro de Alta Contención Contra el Crimen Organizado (CACCO), a donde serán trasladados los primeros reos a fin de mes, está ubicado dentro del complejo penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela, unos 20 km al noroeste de la capital San José.
El CACCO, que cuenta con cinco módulos con 17 celdas de 90 m² cada una, recluirá a 5 mil 100 presos. Según las autoridades, cada celda tiene capacidad para 60 reos.




