Agostino Abbatiello se graduó de una prestigiosa escuela católica para varones en Long Island, Nueva York.
En la secundaria, se definía a sí mismo como un “entrenador personal”, del tipo que vivía según el código moral de la escuela de hacer “lo correcto en el momento adecuado porque es lo correcto, sin importar quién esté mirando”.
En Universidad Estatal de Pensilvania, sin embargo, su adhesión a ese lema fue puesta en entredicho.
Abbatiello, de 24 años, fue arrestado esta semana acusado de ser el cabecilla de una red de narcotráfico que incluía a miembros de fraternidades locales, organizaciones exclusivamente masculinas presentes en muchos campus universitarios estadounidenses.
En Estados Unidos, algunas fraternidades son conocidas por someter a los aspirantes a miembros a rituales de iniciación, conocidos como novatadas.
En lugar de someter a jóvenes universitarios a retos de consumo de alcohol, según los fiscales, los supuestos cabecillas de la red de narcotráfico obligaron a algunos a procesar y empaquetar cocaína.
Abbatiello se entregó a la policía de Pensilvania; su abogado no respondió a la solicitud de comentarios de la BBC.
En total, 13 estudiantes, actuales y antiguos, fueron acusados de formar parte de la red de tráfico de cocaína.
Al decimocuarto acusado, padre de un estudiante, se le acusa de manipular pruebas y obstaculizar la investigación.
Las fraternidades Delta Upsilon y Sigma Chi
La fiscalía alega que los acusados utilizaron aplicaciones como Snapchat y la billetera digital Venmo, y que los nombres de usuario vinculados a sus nombres reales finalmente ayudaron a que fueran capturados.
Supuestamente, reclutaron a miembros de fraternidades y obligaron a algunos aspirantes a miembros a cortar y empaquetar la cocaína.
Según el informe del gran jurado, obtenido por la BBC, miembros de la fraternidad Delta Upsilon se vendían cocaína entre sí y la obtenían de Abbatiello, miembro de Sigma Chi.
Abbatiello conseguía las drogas de un traficante en Pensilvania que conocía Lars Zeepvat, también miembro de Sigma Chi y uno de los acusados, según el informe. Pero cuando se agotó ese suministro de cocaína, Abbatiello supuestamente buscó un nuevo proveedor y encontró uno en su ciudad natal “que les suministraba mayores cantidades de cocaína”, señala la acusación.
Después de eso, según el informe, Zeepvat notó “un cambio en Abbatiello, y le quedó claro que este ahora vendía drogas con fines de lucro, en lugar de conseguirlas para sí mismo y unos pocos amigos”.




