Nuevos documentos internos de la investigación sobre la presunta violación grupal denunciada por una estudiante de la Universidad de Cornell arrojan interrogantes sobre cómo fue manejado el caso por la policía del campus y qué información terminó llegando a la Fiscalía del condado de Tompkins.
La estudiante, identificada públicamente como “Jane Doe”, sostiene que fue agredida sexualmente por siete hombres durante varias horas entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de octubre de 2024, cuando tenía 20 años.
Según documentos obtenidos por The New York Times, Doe fue contundente al hablar con la policía universitaria: “Puedo afirmar con total seguridad que me violaron”. Sin embargo, esa afirmación no habría aparecido en el informe que posteriormente fue enviado a los fiscales.
La diferencia cobra relevancia porque el fiscal Matthew Van Houten sostuvo esta semana que la declaración recibida en 2024 no alegaba que la estudiante hubiese sido drogada contra su voluntad ni que hubiera sufrido una violación grupal.
El testimonio original de Doe, no obstante, describía un elevado nivel de intoxicación y aseguraba que no estaba en condiciones de tomar decisiones. También afirmó que intentó detener lo que estaba ocurriendo, que se sentía incómoda y horrorizada y que consideraba que había sido coaccionada.
Tras varias horas de entrevista, un agente preparó una declaración de seis páginas desde su perspectiva, que posteriormente fue firmada por la estudiante. Después de revisar ese documento, la Fiscalía decidió no presentar cargos.
Le tomó días procesar lo ocurrido
Los registros también reconstruyen los días posteriores al presunto ataque y muestran que Doe no identificó inmediatamente lo sucedido como una violación.
Incluso intercambió mensajes con Jonathan Newell, uno de los hombres posteriormente señalados. Según los documentos citados por The Times, Newell se disculpó por cómo habían ocurrido las cosas y aseguró que él y otro de los acusados se sentían mal por haber estado demasiado afectados por drogas y alcohol para detener la situación.
Doe inicialmente respondió que los actos sexuales no habían sido ilegales.
Con el paso de los días, sin embargo, comenzó a interpretar de otra manera lo ocurrido. La estudiante aseguró a los investigadores que también enfrentó rumores y señalamientos dentro del campus mientras intentaba procesar aquella noche.
El 3 de noviembre escribió nuevamente a Newell y sostuvo que “el 90%” de lo sucedido no había sido consensuado. Cinco días después, el 8 de noviembre, presentó una denuncia ante la policía universitaria.
El caso volvió a cobrar fuerza este año. El 16 de septiembre de 2026, Doe presentó una demanda civil contra Cornell, los siete hombres a quienes acusa, la fraternidad Chi Phi —donde presuntamente ocurrieron los hechos— y su propia hermandad.
Tras conocerse la demanda, la Fiscalía reabrió la investigación al señalar que algunos de los detalles incluidos en la acción civil no figuraban en el informe policial que había recibido en 2024. Por ahora, las acusaciones permanecen como alegaciones y no se ha establecido judicialmente la responsabilidad de los señalados.



