La justicia dominicana imputó este lunes por homicidio involuntario a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios de la discoteca Jet Set de Santo Domingo, cuyo derrumbe en abril del año pasado dejó 236 muertos y más de 180 heridos.
La decisión ha estado envuelta de polémica, ya que abogados de familiares de las víctimas pedían procesar a los acusados por homicidio voluntario con dolo eventual, una figura jurídica más grave con penas potencialmente superiores.
El juez Raymundo Mejía, en todo caso, se ciñó a la acusación presentada por el Ministerio Público y ordenó que ambos sean juzgados por homicidio involuntario al considerar que existen pruebas suficientes para debatir su presunta responsabilidad penal en un juicio de fondo.
Las penas por este delito son de un máximo de 2 años de cárcel, mientras las estipuladas para homicidio voluntario con dolo eventual llegarían hasta los 20.
Durante la lectura de su decisión, el magistrado sostuvo que no existe base legal para concluir que los acusados actuaran con la intención de causar la muerte de las víctimas.
La resolución marca el camino a seguir en un caso que mantiene en vilo a República Dominicana desde hace más de un año.
En el juicio —cuya fecha de apertura se anunciará dentro de 15 días— se examinarán las pruebas sobre el deterioro estructural del edificio, el conocimiento que tenían sus propietarios de los problemas del techo y el grado de responsabilidad que les corresponde por la catástrofe.
De cara al proceso, el juez admitió todas las evidencias presentadas por el Ministerio Público —peritajes técnicos, testimonios, documentos y evidencias materiales— así como las pruebas de descargo de la defensa.



