La Fiscalía, a través del Departamento de Justicia de Estados Unidos, acusó al depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro de haber vendido pasaportes diplomáticos a narcotraficantes mexicanos cuando era canciller de Hugo Chávez entre 2006 y 2008, con el objetivo de facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
La acusación consta en un escrito de 25 páginas presentado ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, en el que se señala que los documentos habrían otorgado inmunidad diplomática a miembros del Cártel de Sinaloa y de Los Zetas.
Según el expediente, ambas organizaciones actuaron como socias del llamado “Cártel de los Soles”, estructura atribuida a altos mandos del régimen venezolano, que habría operado entre 1999 y 2019 enviando toneladas de cocaína procesada en Colombia y Venezuela a través del Caribe, Centroamérica y México, antes de ingresar al mercado estadounidense.
La imputación también menciona al actual ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, a quien se le atribuye el cobro de sobornos para garantizar el traslado de droga hacia México. Asimismo, señala que Joaquín Guzmán habría financiado narcolaboratorios en Colombia cuya producción terminaba en Estados Unidos.
El documento fiscal describe a México no solo como país de tránsito, sino como plataforma logística y financiera del entramado criminal, y sostiene que parte de las ganancias del narcotráfico se destinaban al pago de funcionarios que protegían las operaciones.
El periodo investigado abarca desde 1999 hasta 2019, cubriendo cinco administraciones mexicanas, desde el final del gobierno de Ernesto Zedillo hasta el inicio de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, incluyendo los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Mientras tanto, el proceso judicial contra Maduro —quien fue capturado en enero y trasladado a Nueva York— continúa avanzando: la audiencia prevista para discutir el caso fue reprogramada para el 26 de marzo de 2026 debido a “problemas de planificación y logística”.



