La fallida ejecución de Christa Pike en Tennessee ha vuelto a poner bajo la lupa la pena de muerte en Estados Unidos y encendió las alarmas entre los abogados de Melissa Lucio, una mujer de origen hispano que lleva casi 18 años en el corredor de la muerte de Texas mientras sostiene que es inocente de la muerte de su hija de dos años.
Vanessa Potkin, abogada de Lucio y directora de Litigios Especiales del Proyecto Inocencia, reconoció que al conocer lo ocurrido con Pike pensó inmediatamente en su defendida y en el impacto que podría causarle saber que una ejecución mediante inyección letal había salido mal.
“El caso de Pike demuestra hasta qué punto la pena de muerte puede resultar devastadora y convertirse en un acto de tortura”, declaró Potkin al diario español El País.
Un caso que dio un giro inesperado
Lucio, de 58 años, fue condenada a muerte en 2008 por la muerte de su hija Mariah. El Departamento de Justicia Criminal de Texas confirma que ingresó al corredor de la muerte el 12 de agosto de ese año.
Su ejecución estuvo a poco más de 48 horas de realizarse en abril de 2022 cuando la Corte de Apelaciones Criminales de Texas detuvo el procedimiento para revisar nuevas evidencias.
En 2024, el juez que presidió su juicio concluyó que Lucio era “realmente inocente” y recomendó anular tanto la condena como la sentencia de muerte. Sin embargo, el pasado 24 de septiembre, la Corte de Apelaciones Criminales rechazó por una votación de 5-4 esa recomendación, manteniendo vigente su condena.
Defensa promete seguir peleando
El revés judicial volvió a golpear a los hijos de Lucio, quienes desde hace años esperan verla regresar a casa. “Tenemos el corazón destrozado y nos quedamos sin palabras. El sufrimiento de nuestra familia se ha prolongado demasiado”, expresó su hijo John Lucio tras conocerse la decisión.
Potkin aseguró que la batalla no ha terminado. La defensa pretende llevar las nuevas pruebas ante tribunales federales y, de ser necesario, acudir hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.


