El 6 de enero de 2021, una imagen quedó grabada en la memoria colectiva: un hombre con el torso desnudo, cubierto de tatuajes y pieles, con cuernos en la cabeza y una lanza en la mano irrumpía en el Capitolio de los Estados Unidos y se sentaba en el asiento del vicepresidente en la cámara del Senado. Aquel individuo, conocido mundialmente como el “Chamán de QAnon” o el “Bisonte del Capitolio”, se convirtió en uno de los rostros más representativos del asalto que sacudió al Congreso estadounidense.
Cinco años después, Jake Angeli —quien en ese entonces se hacía llamar Jacob Chansley— continúa viviendo en Arizona, donde mantiene su estilo de vida como chamán. Sin embargo, su discurso político ha cambiado de manera significativa.
En una reciente entrevista concedida al Daily Mail, Angeli afirmó que su comportamiento durante los disturbios no fue amenazante, aunque reconoció que ha decidido apartarse del ámbito político. “Me estoy alejando de Trump y de la política porque es tóxica”, declaró.
El hombre que alguna vez fue un ferviente seguidor del expresidente estadounidense ahora lanza duras críticas en su contra. “Trump es un mentiroso. Engañó a todo el país y ahora nos está metiendo en una guerra porque está implicado en los archivos de Epstein. Nos está metiendo en una guerra de forma inconstitucional. Políticamente, todo es una corrupción descarada”, sostuvo.
Las declaraciones de Angeli reflejan un giro inesperado en una de las figuras más icónicas de aquel episodio que marcó la historia reciente de Estados Unidos y que continúa generando repercusiones políticas y sociales a nivel global.



