Casi tres décadas después de la muerte de la princesa Diana, una nueva revelación de su hermano, Charles Spencer, volvió a poner bajo los reflectores aquellos turbulentos días de 1997 y provocó algo poco habitual: una contundente respuesta del Palacio de Buckingham.
La controversia nace de Swan Song: Diana, My Sister (El canto del cisne. Diana, mi hermana), el nuevo libro de Spencer, en el que relata su versión de los días posteriores a la muerte de Diana en un accidente automovilístico en París, cuando tenía 36 años.
Según Spencer, uno de los momentos de mayor tensión ocurrió durante los preparativos del funeral, cuando se discutía si los príncipes Guillermo y Enrique, que entonces tenían 15 y 12 años, debían caminar detrás del féretro de su madre, algo a lo que él se opuso tajantemente.
Fue en medio de esa discusión cuando, según su relato, el entonces príncipe Carlos habría pronunciado una frase que ahora sacude nuevamente a la familia real: “Tranquilo, la olvidaremos muy pronto”.
Buckingham hace una rara intervención
El Palacio de Buckingham decidió responder, pese a que habitualmente evita entrar en polémicas relacionadas con libros sobre la familia real.
En un comunicado divulgado el miércoles, señaló que, aunque por principio no comenta publicaciones, el rey es consciente de que “el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir los recuerdos”, incluso muchos años después de una pérdida.
Una vieja herida que vuelve a abrirse
Las diferencias entre la familia real y los Spencer después de la muerte de Diana han sido ampliamente documentadas y hasta llevadas a producciones como la película The Queen y la serie The Crown.
Tras la muerte de la princesa, Buckingham también quedó bajo fuertes críticas por la manera en que reaccionó inicialmente ante la enorme ola de dolor que recorrió Reino Unido y otras partes del mundo.
Charles Spencer, noveno conde de Spencer, ha mantenido durante años una posición crítica sobre el trato recibido por su hermana dentro de la familia real.
Durante el funeral de Diana, además, pronunció una recordada elegía en la que prometió que su “familia de sangre” ayudaría a preservar su legado en la crianza de Guillermo y Enrique, palabras que en aquel momento fueron interpretadas ampliamente como un reproche hacia la monarquía.
Ahora, casi 30 años después, aquella complicada relación vuelve al centro de la atención pública.



