Durante más de un siglo, el Everest ha sido considerado la cima indiscutible del mundo, con sus 8.849 metros sobre el nivel del mar, un hito que ha representado el límite físico de la Tierra. Su nombre está asociado a desafíos extremos y a la grandeza de la naturaleza, y ha estado en la imaginación colectiva desde que fue identificado en 1856 como el pico más alto por los topógrafos británicos, gracias al Gran Levantamiento Trigonométrico de la India. Sin embargo, un reciente análisis publicado en National Geographic ha reavivado una antigua pregunta: ¿qué significa realmente que una montaña sea “la más alta”?
La medición tradicional del Everest ha sido desde el nivel del mar, un criterio que se utiliza globalmente, pero no siempre refleja con precisión la base real de muchas montañas. Por ejemplo, el Chimborazo en Ecuador, aunque tiene una altitud inferior a la del Everest, se ubica más cerca del espacio debido a la forma de la Tierra. Su cima es el punto más alejado del centro del planeta, lo que pone en duda la supremacía del Everest bajo este nuevo criterio de medición.
El análisis también introduce un enfoque que considera la prominencia de una montaña, es decir, cuánto se eleva una cumbre respecto al terreno circundante. Este concepto destaca a montañas aisladas y empinadas que, aunque no sean las más altas en altitud, son visualmente impresionantes y topográficamente significativas.
En este contexto, el matemático Kai Xu ideó el “jut”, un sistema que mide la grandeza de una montaña no solo por su altitud, sino por cuánto se eleva respecto al punto de observación y su pendiente. El “jut” combina la altura vertical con el ángulo de visión, y el valor máximo se denomina “jut”.
El ranking de montañas más imponentes, según el nuevo sistema de “jut”, ha alterado significativamente las jerarquías tradicionales. A pesar de su altitud récord, el Everest, con un jut de 2.223 metros, ocupa el puesto 46 debido a su ubicación sobre la meseta tibetana, lo que reduce el contraste visual con su entorno. En cambio, el Annapurna Fang, con un jut de 3.412 metros, destaca visualmente a pesar de ser más bajo en altitud. Su pendiente y elevación respecto al valle le otorgan una mayor relevancia topográfica. El Annapurna I, la cima principal, tiene un jut menor debido a su menor inclinación, demostrando que la pendiente puede ser tan importante como la altura absoluta.
Este nuevo sistema complementa los tradicionales, enfocándose en el impacto visual y topográfico sin cambiar las altitudes, pero reordenando las montañas más imponentes.


