La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha activado un operativo internacional para rastrear a los pasajeros de un vuelo con destino a Johannesburgo, luego de que una de las víctimas mortales del brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius viajara a bordo de esa aeronave antes de fallecer.
El caso ha encendido las alarmas sanitarias, especialmente porque los expertos no descartan que el virus haya podido transmitirse entre humanos en condiciones específicas. Hasta el momento, se han confirmado tres muertes relacionadas con este brote, incluyendo una mujer de nacionalidad neerlandesa que presentó síntomas tras desembarcar en la isla de Santa Elena.
Según el informe de la OMS, la paciente abandonó el crucero el 24 de abril con problemas gastrointestinales. Su estado se agravó durante el vuelo hacia Johannesburgo, donde finalmente murió el 26 de abril. Su esposo, quien también se encontraba en el viaje, falleció días antes.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias han iniciado un proceso de trazabilidad para identificar posibles contactos cercanos, incluyendo a quienes compartieron el vuelo. Sin embargo, la OMS ha sido clara en que el contagio entre personas no es común y solo ocurre bajo condiciones de contacto físico estrecho.
La epidemióloga Maria Van Kerkhove explicó que la hipótesis más sólida apunta a que los contagios ocurrieron fuera del crucero. “El periodo de incubación del hantavirus puede variar entre una y seis semanas, por lo que es probable que los infectados hayan contraído el virus antes de embarcar”, indicó.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, varios pasajeros habrían abordado el barco en Argentina tras participar en actividades al aire libre, como la observación de aves y el contacto con fauna silvestre, entornos donde es más frecuente la exposición a roedores, principales transmisores del virus.
No obstante, la investigación sigue abierta. El crucero también realizó escalas en distintas islas frente a la costa africana, zonas donde la presencia de roedores podría representar otra posible fuente de infección.


