La República Dominicana continúa enfrentando una epidemia de VIH que afecta de forma desproporcionada a poblaciones vulnerables como hombres que tienen sexo con hombres, mujeres trans, trabajadoras sexuales, migrantes y personas privadas de libertad, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En 2023 se estimó que 79 mil personas viven con VIH en el país, con 4.100 nuevas infecciones y alrededor de mil 500 muertes anuales, incluyendo un 4% de casos en menores de 14 años.
Aunque el sistema de salud ha logrado diagnosticar al 95% de los casos estimados gracias a las campañas de testeo, persisten brechas importantes en el acceso continuo al tratamiento y en la supresión viral. El estigma, la discriminación, la falta de servicios especializados y la limitada educación sexual dificultan la adherencia terapéutica, especialmente en los grupos más expuestos. La movilidad poblacional y las condiciones en zonas fronterizas agravan estos desafíos.
Además del VIH, el país enfrenta otros problemas de salud pública. La tuberculosis ha disminuido entre 2021 y 2024, mientras que la sífilis congénita mantiene una incidencia elevada. Las hepatitis B y C siguen siendo relevantes y requieren mayor énfasis en diagnóstico y vacunación. Las enfermedades transmitidas por vectores muestran un comportamiento preocupante, con un fuerte aumento de la malaria en 2024 y la persistencia del dengue, además de casos esporádicos de rabia humana.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias han reforzado la vigilancia, los protocolos de emergencia y las campañas de prevención. No obstante, la OPS advierte que siguen siendo clave la sostenibilidad financiera, la cobertura universal y la reducción del estigma para lograr un control efectivo de estas enfermedades, especialmente entre migrantes y poblaciones vulnerables.



