Un regalo diplomático terminó convertido en un verdadero dolor de cabeza para varios líderes de la OTAN. Tras la cumbre celebrada en Ankara, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, obsequió a los mandatarios asistentes un revólver personalizado, acompañado de municiones.
Uno de los episodios más llamativos lo protagonizó el primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, quien al aterrizar en Bruselas descubrió que entre su equipaje viajaba una caja con el arma y seis balas. Su comitiva no la había abierto antes, por lo que el obsequio pasó inadvertido hasta su llegada al aeropuerto de Melsbroek.
De Wever entregó de inmediato el revólver a la policía aeroportuaria para que fuera guardado bajo custodia. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también recibió uno, grabado con su nombre y acompañado de un permiso de exportación.
El arma sería un Gumusay .357 Magnum, un raro revólver turco fabricado por MKE en los años noventa. El gesto de Erdogan buscaba resaltar la industria de defensa turca, aunque terminó generando sorpresa, trámites y más de una cara incómoda entre los invitados.



