Estados Unidos e Irán iniciaron este sábado en Pakistán un nuevo proceso de negociación con el objetivo de poner fin a la guerra y restablecer la libre navegación en el estratégico estrecho de Ormuz. La Casa Blanca confirmó el comienzo de las conversaciones directas en Islamabad, con la mediación del gobierno pakistaní, en lo que representa el contacto cara a cara de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución Islámica de 1979.
Las delegaciones están encabezadas por el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. En el plano técnico participan el canciller iraní y asesores cercanos al presidente Donald Trump, entre ellos Jared Kushner y Steve Witkoff.
Desde Teherán, Qalibaf condicionó cualquier avance al levantamiento de las sanciones económicas y a la extensión de la tregua al Líbano. En paralelo, el vicepresidente iraní Mohamad Reza Aref señaló que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo “beneficioso para ambas partes y para el mundo”, siempre que Washington priorice intereses comunes. No obstante, advirtió que no habrá pacto si predominan posturas alineadas con la política de “Israel Primero”.
Mientras se desarrollan las conversaciones, Trump endureció su discurso contra Irán, calificándolo como un “estado fallido” y asegurando que está “perdiendo a lo grande” en el conflicto.
En el plano militar, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) informó del despliegue de dos destructores con misiles guiados, el USS Frank E. Peterson (DDG 121) y el USS Michael Murphy (DDG 112), para iniciar operaciones de desminado en el estrecho de Ormuz. Según el comandante Brad Cooper, estas acciones buscan establecer una ruta segura que permita reactivar el comercio marítimo en la zona.


