Europa movió ficha con rapidez ante el aumento de la tensión con Estados Unidos por las insistentes declaraciones del presidente Donald Trump sobre el control de Groenlandia. Varias capitales europeas lanzaron una advertencia directa a Washington: cualquier intento de apropiarse de la isla ártica tendría “consecuencias en cadena sin precedentes”.
La reacción más contundente llegó desde París. El presidente francés Emmanuel Macron aseguró que Francia actuará “en plena solidaridad” con Dinamarca si se ve vulnerada la soberanía de Groenlandia, territorio bajo protección europea y de la OTAN. Su primer ministro, Sébastien Lecornu, fue aún más claro ante la Asamblea Nacional: las palabras de Trump deben ser tomadas “muy en serio” y no deben subestimarse.
En Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y que solo Dinamarca y la propia isla pueden decidir su futuro. Recordó además que Groenlandia forma parte del espacio estratégico de la OTAN y que la seguridad del Ártico es una prioridad tanto para la Alianza Atlántica como para la Unión Europea. “Uno para todos y todos para uno”, recalcó, en referencia al principio de defensa colectiva.
El Consejo de Europa también elevó el tono. Su secretario general, Alain Berset, advirtió que las amenazas de Trump generan “profunda incertidumbre para la estabilidad y seguridad internacionales” y dejó claro que cualquier uso de la fuerza contra un Estado miembro sería una violación directa del derecho internacional.
Mientras se intensifican los mensajes políticos, el terreno militar también se mueve. El Ministerio de Defensa danés confirmó una presencia militar “expandida” en Groenlandia y sus alrededores, coordinada estrechamente con la OTAN. Suecia ya envió a su primer contingente de oficiales y varios países analizan la creación de una misión permanente de vigilancia —conocida como Arctic Sentry— para reforzar el control aéreo, marítimo y terrestre de la región.
Desde Berlín, el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, respaldó de forma “inquebrantable” la integridad territorial de Dinamarca y advirtió que una intervención estadounidense en Groenlandia crearía una situación “sin precedentes” en la historia de la OTAN. España también se ha sumado a los esfuerzos diplomáticos y, según fuentes gubernamentales, impulsa una reunión de países aliados para definir apoyos concretos a Dinamarca y Groenlandia.
En paralelo, el Parlamento Europeo expresó su “apoyo inequívoco” a ambos territorios y pidió a las instituciones comunitarias acciones “tangibles y concretas” para respaldarlos. La ministra española de Defensa, Margarita Robles, resumió el momento con una frase directa: “La Unión Europea tiene que reaccionar. Estamos viviendo momentos muy complicados”.
Como respuesta inmediata, Dinamarca lanzó nuevos ejercicios militares en Groenlandia que se extenderán durante 2026. Estos incluyen protección de infraestructuras críticas, despliegue de aviones de combate, operaciones navales y preparación para la recepción de tropas aliadas.


