El martes, un jurado federal en Florida declaró culpable a Ryan Routh, acusado de intentar asesinar al expresidente y entonces candidato presidencial Donald Trump en 2024, durante un incidente ocurrido en su campo de golf en ese estado.
Tras dos horas de deliberación, los doce miembros del jurado —cinco hombres y siete mujeres— emitieron un veredicto unánime de culpabilidad por todos los cargos en su contra.
La sesión judicial dio un giro dramático después del veredicto. Routh, que se representó a sí mismo en el proceso, intentó apuñalarse en el cuello con un bolígrafo frente a jueces, abogados y público. Los alguaciles intervinieron de inmediato, lo redujeron y lo sacaron a rastras de la sala.
En medio del caos, su hija, Sara Routh, gritaba desesperada: “¡Papá, te quiero, no hagas nada! Te sacaré. No lastimó a nadie”. Entre lágrimas, acusó que el caso estaba “amañado” mientras veía cómo trasladaban a su padre bajo estricta custodia.
Routh enfrentaba una lista de acusaciones graves:
Intento de asesinato contra un candidato presidencial.
Posesión de un arma de fuego para perpetrar un delito violento.
Agresión a un agente federal.
Posesión de un arma de fuego y municiones como delincuente convicto.
Posesión de un arma de fuego con número de serie borrado.
El acusado se había declarado inocente y defendió su caso personalmente ante el tribunal, aunque sin éxito.
Tras el fallo, Routh fue trasladado a prisión bajo fuerte resguardo. La sentencia será dictada en las próximas semanas y podría enfrentar décadas de cárcel.

