La crisis política en Nepal escaló a niveles de violencia extrema, dejando imágenes que recorren el mundo. El ministro de Finanzas, Bishnu Paudel, fue blanco de la furia ciudadana en medio de las protestas que sacuden al país. Manifestantes lo persiguieron, lo golpearon, lo desnudaron parcialmente y lo arrojaron a un río, en un episodio que expone el descontrol en las calles y la magnitud del descontento social.
El ataque ocurrió cuando el ministro intentaba escapar de una multitud enardecida. Videos difundidos en redes sociales muestran a Paudel siendo arrastrado, con el torso descubierto, mientras la multitud lo humillaba antes de lanzarlo al agua. El hecho fue confirmado por medios internacionales y se convirtió en símbolo de la grave crisis que atraviesa Nepal.
Kathmandu (Nepal), 09/09/2025.- Protesters install the national flag on the statue of Nepal's first king, Prithvi Narayan Shah during violent demonstrations in Kathmandu, Nepal, 09 September 2025. At least 19 people were killed and dozens injured on 08 September during demonstrations against corruption and a government social media ban. (Protestas) EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA
En paralelo, otro hecho estremeció al país: la ex primera ministra, Arzu Rana Deuba. Según reportes, el ataque formó parte de una ola de violencia que se desató contra figuras cercanas al poder, marcando un nivel de brutalidad que ha puesto en alarma a la comunidad internacional.
La tensión en Nepal viene acumulándose desde hace semanas, con protestas que reclaman cambios en la administración pública, denuncias de corrupción y un rechazo frontal a la clase política. Lo sucedido con el ministro y la ex primera dama refleja un punto de quiebre en un escenario donde la indignación se convirtió en violencia mortal.
Kathmandu (Nepal), 09/09/2025.- A man carries a gun looted from the police while storming the Singha Durbar palace, which houses government and parliament buildings, during violent demonstrations in Kathmandu, Nepal, 09 September 2025. At least 19 people were killed and dozens injured on 08 September during demonstrations against corruption and a government social media ban. (Protestas) EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA
El caos se originó gracias a las acciones del gobierno en bloquear el acceso a las redes sociales como Facebook, TikTok y X (antes Twitter), con el argumento de frenar la propagación de rumores y evitar que los manifestantes siguieran organizándose. La medida fue vista por muchos como un intento desesperado de silenciar las denuncias y controlar la crisis, pero en la práctica alimentó aún más la indignación popular.
El Parlamento de Nepal también fue alcanzado por la furia: las instalaciones sufrieron incendios durante las manifestaciones, lo que evidenció que el conflicto no distingue entre instituciones y figuras políticas. En un país con frágil estabilidad, los últimos acontecimientos reavivan los fantasmas de crisis pasadas y colocan a Nepal en el centro de la atención mundial por la intensidad de la revuelta.



